El estado de Puebla ha logrado un avance significativo que lo posiciona como uno de los líderes en propiedad industrial. De acuerdo con datos recientes del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), la entidad ha escalado del sexto al tercer lugar nacional en solicitudes de patentes, consolidando un crecimiento sostenido que refleja tanto el dinamismo de su ecosistema productivo como la efectividad de sus políticas públicas.

Este ascenso no es fortuito. Responde a una estrategia integral que combina la vinculación entre el sector académico, el impulso gubernamental y la participación activa de productores y emprendedores. En apenas dos años, Puebla pasó de ocupar el sexto lugar en 2024 a alcanzar el tercer sitio en la actualidad, después de registrar 46 solicitudes en una etapa intermedia, y posteriormente 70 durante 2025. Este crecimiento progresivo evidencia una tendencia clara hacia la consolidación de la innovación como motor de desarrollo estatal.

El incremento no se limita a las patentes. Las solicitudes de marcas crecieron un 23 por ciento, mientras que los títulos otorgados aumentaron en un 43 por ciento, lo que confirma un entorno más dinámico y favorable para la protección de ideas, productos y procesos. Este avance ha sido respaldado por el fortalecimiento de las capacidades técnicas, en gran medida impulsadas por universidades y centros de investigación que han desempeñado un papel estratégico en la generación de conocimiento aplicado.

Uno de los aspectos más relevantes de este proceso es el impulso a las indicaciones geográficas y denominaciones de origen, herramientas clave para proteger productos tradicionales y potenciar su valor en el mercado. En este sentido, la ampliación de la indicación geográfica del mezcal de Huaquechula representa un caso emblemático, con un valor estimado de 156 millones de pesos y una proyección de crecimiento superior al 50 por ciento. A ello se suma el reconocimiento de la tuna roja vigor de San Sebastián Villanueva, cuyo impacto económico alcanza los 350 millones de pesos, posicionándola como un producto de alto valor comercial.

Estos logros no solo tienen implicaciones económicas, sino también culturales y sociales. La inclusión de estos productos en el atlas turístico mexicano refuerza la identidad regional y abre nuevas oportunidades para el turismo y la comercialización. Paralelamente, se han iniciado gestiones para proteger otras expresiones culturales como el papel picado de San Salvador Huixcolotla y los textiles de Hueyapan, lo que podría traducirse en mejores ingresos para los artesanos y una mayor preservación de las tradiciones.

El gobierno estatal ha subrayado que estos resultados forman parte de una visión más amplia, alineada con la estrategia nacional de fortalecimiento del mercado interno y generación de riqueza comunitaria. En este marco, iniciativas como el impulso a productos con el sello “Hecho en México” buscan ampliar la presencia de bienes poblanos tanto en el país como en el extranjero, elevando su competitividad y reconocimiento.

Asimismo, la colaboración interinstitucional ha sido un factor determinante. La coordinación con instituciones como el Instituto Politécnico Nacional y diversas universidades tecnológicas ha permitido reducir brechas de conocimiento y fortalecer a los productores locales. Este modelo de cooperación ha demostrado ser eficaz para fomentar la innovación desde una perspectiva inclusiva, donde el desarrollo económico va de la mano con el bienestar social.

A nivel territorial, Puebla cuenta actualmente con 19 denominaciones de origen y 34 indicaciones geográficas, cifras que reflejan la riqueza y diversidad de su identidad productiva. Estos instrumentos no solo brindan protección jurídica, sino que también funcionan como catalizadores del desarrollo regional, al agregar valor a los productos y facilitar su inserción en mercados más amplios.