En el deporte, pocas historias logran trascender el marcador, el cronómetro o las medallas. Algunas, sin embargo, encuentran su verdadera dimensión en los vínculos humanos que las sostienen. Tal es el caso de una familia originaria de El Cerrillo Vista Hermosa, en Toluca, que está a punto de marcar un antes y un después en la historia deportiva de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). No se trata solo de competir, sino de compartir el ring, el esfuerzo y un mismo legado.
Del 2 al 7 de mayo, en Saltillo, Coahuila, durante los Campeonatos Nacionales ANUIES 2026, cuatro integrantes de esta familia representarán a la institución mexiquense en una escena inédita: tres pugilistas y una auxiliar técnica, unidos no solo por el uniforme universitario, sino por años de disciplina, sacrificio y amor por el boxeo.
Bajo la dirección del entrenador universitario Simón Reyes, este equipo llega fortalecido por una preparación rigurosa, pero también por una historia que se ha forjado entre costales, madrugadas y enseñanzas transmitidas de generación en generación. El boxeo, para ellos, no es solo una práctica deportiva: es una herencia viva.
Evelyn Areli Hernández Nolasco, estudiante de la Facultad de Contaduría y Administración, será una de las protagonistas de esta historia. Su participación no es nueva en el ámbito nacional, pero sí profundamente distinta. Tras haber obtenido la medalla de bronce en la edición anterior, ahora regresa con una motivación renovada: competir junto a su familia.
“Representa disciplina, dedicación y mucho esfuerzo. Es un orgullo para mi familia, que durante años ha luchado por representar a la universidad”, expresó con emoción. En la categoría de 57 kilogramos, Evelyn buscará no solo mejorar su resultado anterior, sino también rendir homenaje al camino recorrido junto a quienes han estado siempre en su esquina.
A su lado estará su hermano, Sandro Gael Hernández Nolasco, quien vivirá su debut en esta justa nacional. También en la categoría de 57 kilogramos, Sandro encara el desafío con entusiasmo y una carga emocional especial. “Es algo muy emocionante estar con mis familiares. Son un gran apoyo en todos los sentidos. Hemos trabajado fuerte, incluso con el apoyo de nuestro padre, que también es entrenador”, relató.
El componente generacional se completa con la participación de Mariana Nolasco Alonso, tía de los jóvenes pugilistas, quien competirá en la categoría de 51 kilogramos. Para ella, este momento representa la culminación de un sueño largamente anhelado. “Desde que iniciamos en el boxeo soñábamos con compartir una competencia así… y hoy es una realidad”, afirmó, dejando claro que el valor de esta experiencia trasciende cualquier resultado deportivo.
Pero la historia no estaría completa sin la presencia de Nayeli Nolasco Alonso, auxiliar técnica del equipo y pieza clave fuera del cuadrilátero. Desde la esquina, su papel será fundamental: observar, orientar y sostener emocionalmente a sus familiares en cada combate. “Es una gran emoción saber que estaré apoyándolos y compartiendo este momento con mis hijos y mi hermana. Vamos con la intención de darlo todo”, señaló.
Este caso no solo representa un hecho inédito para la UAEMéx, sino también un ejemplo poderoso de cómo el deporte puede fortalecer los lazos familiares y proyectarlos hacia escenarios de alto rendimiento. En un contexto donde la competencia suele ser individual, esta familia demuestra que el éxito también puede construirse colectivamente.
En Saltillo, no solo subirán al ring cuatro representantes universitarios. Subirá también una historia de perseverancia, de sueños compartidos y de identidad. Una historia que recuerda que, en el boxeo y en la vida, hay combates que se ganan mucho antes del primer golpe: en casa, en familia y con el corazón puesto en cada entrenamiento.

