Durante el primer trimestre de 2026, México reafirmó su posición como uno de los destinos más atractivos para el turismo de cruceros a nivel internacional. Con la llegada de 3.6 millones de pasajeros a sus puertos, el país registró un incremento de 9.9 por ciento en comparación con el mismo periodo del año anterior, reflejando no solo una recuperación sostenida del sector turístico, sino también una creciente confianza por parte de las navieras y los viajeros internacionales.

La secretaria de Turismo, Josefina Rodríguez Zamora, destacó que estos resultados son una señal clara del fortalecimiento de la industria turística nacional. Según explicó, el país ha logrado posicionarse como un destino estratégico gracias a su amplia oferta turística, que combina riqueza cultural, biodiversidad, infraestructura moderna y una red de puertos cada vez más competitiva. Este crecimiento no es casual, sino resultado de políticas enfocadas en mejorar la conectividad, la calidad de los servicios y la promoción internacional.

En términos operativos, el número de arribos también mostró un desempeño positivo. Durante los primeros tres meses del año se registraron mil 80 llegadas de cruceros, lo que representa un aumento de 4.8 por ciento respecto al mismo periodo de 2025. Aunque el crecimiento en arribos es más moderado que el de pasajeros, esto sugiere un cambio en la dinámica de la industria: barcos con mayor capacidad y mejores niveles de ocupación están arribando a los puertos mexicanos.

Uno de los aspectos más destacados del informe es el notable dinamismo de la región del Pacífico. Esta zona registró la llegada de 1 millón 196 mil 068 pasajeros y 382 arribos, lo que se traduce en incrementos de 38.2 por ciento y 18.3 por ciento, respectivamente. Estas cifras posicionan al Pacífico mexicano como una de las regiones con mayor crecimiento en la industria de cruceros, impulsada por destinos que han sabido capitalizar su atractivo natural y mejorar su infraestructura turística.

Entre los casos más sobresalientes se encuentra Huatulco, en Oaxaca, que prácticamente duplicó su actividad al recibir 12 cruceros en el periodo analizado. Este destino alcanzó los 20 mil 045 pasajeros, lo que representa un impresionante crecimiento de 93.2 por ciento en comparación con el año anterior. Este incremento evidencia el creciente interés por destinos emergentes que ofrecen experiencias más exclusivas y contacto directo con la naturaleza.

Por su parte, Cabo San Lucas continúa consolidándose como uno de los principales polos turísticos del país. Con 428 mil 799 pasajeros y 117 arribos, este destino registró incrementos de 69.6 por ciento y 62.5 por ciento, respectivamente. Su infraestructura consolidada, junto con su oferta de lujo y entretenimiento, lo convierten en un punto clave para las rutas de cruceros en el Pacífico.

Otro destino que muestra una tendencia positiva es Puerto Chiapas, que aunque con cifras más modestas, reportó un crecimiento significativo. Con 12 mil 663 pasajeros y siete arribos, este puerto registró aumentos de 65.9 por ciento en flujo de turistas y 75.0 por ciento en llegadas de embarcaciones, lo que refleja su potencial como destino en desarrollo dentro del mapa turístico nacional.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Marina, el promedio de pasajeros por crucero también mostró un incremento relevante, al pasar de 3 mil 172 en 2025 a 3 mil 329 en 2026, lo que representa un aumento de 5.0 por ciento. Este dato sugiere una mayor capacidad de las embarcaciones o un mejor nivel de ocupación, factores que inciden directamente en la derrama económica generada en los destinos portuarios.

El impacto del turismo de cruceros va más allá de las cifras. Este segmento representa un motor clave para el desarrollo regional, ya que genera ingresos directos en comunidades locales, fortalece cadenas productivas y promueve la creación de empleos. Además, contribuye a posicionar a México en el escenario internacional como un destino confiable, diverso y competitivo.

Finalmente, Rodríguez Zamora subrayó que estos resultados se enmarcan en un contexto de fortalecimiento de la infraestructura portuaria y de una estrecha coordinación institucional. Estas acciones han permitido mejorar la experiencia de los visitantes y garantizar condiciones óptimas para la operación de las navieras.