Medios estatales vinculados al gobierno de Irán comenzaron a difundir propuestas para ampliar el control estratégico sobre el Estrecho de Ormuz, esta vez enfocadas en la infraestructura global de telecomunicaciones que atraviesa la región mediante cables submarinos de fibra óptica. De acuerdo con los planteamientos difundidos, las autoridades iraníes buscarían obligar a operadores extranjeros a pagar tarifas especiales y contratar exclusivamente empresas locales para el mantenimiento y gestión del tráfico internacional de datos que circula por esa ruta estratégica.

La propuesta surge en un contexto de creciente tensión geopolítica en torno al control del Estrecho de Ormuz, considerado uno de los puntos más sensibles para el comercio energético y las comunicaciones internacionales. En semanas recientes, Teherán avanzó en medidas para reforzar su supervisión sobre el tránsito marítimo, incluyendo la creación de organismos destinados a administrar permisos y peajes para embarcaciones comerciales que cruzan la zona. Ahora, la discusión se amplía hacia la infraestructura digital submarina, por donde circula una parte significativa del tráfico mundial de internet y telecomunicaciones entre Asia, Europa y Medio Oriente.

Especialistas internacionales advierten que cualquier intento de imponer controles unilaterales sobre cables submarinos podría generar fuertes repercusiones económicas, tecnológicas y diplomáticas, debido a que estas redes son consideradas infraestructura crítica para el funcionamiento del sistema financiero global, plataformas digitales, comunicaciones gubernamentales y comercio internacional. Además, existe preocupación de que una eventual regulación restrictiva o la imposición de tarifas sobre el tránsito de datos pueda elevar los costos operativos de empresas tecnológicas y telecomunicaciones, así como incrementar la incertidumbre sobre la seguridad digital y la estabilidad de una de las rutas más estratégicas del planeta.