La discusión sobre el futuro de la educación en México encendió nuevamente el debate legislativo luego de que especialistas, académicos y legisladores coincidieran en que cualquier modificación al calendario escolar o al modelo educativo debe tener como eje central el interés superior de la niñez y el fortalecimiento del aprendizaje en las aulas.

Durante el foro legislativo “La educación no es un juego”, la senadora Alejandra Barrales Magdaleno lanzó un llamado para reflexionar sobre la situación educativa que enfrenta el país, al advertir que millones de mexicanos viven en condiciones de rezago educativo y que las decisiones en esta materia no pueden tomarse de manera improvisada ni bajo criterios administrativos o políticos.

La legisladora expuso que, de acuerdo con cifras de 2024, más de 27.5 millones de personas mayores de 15 años no saben leer ni escribir o no concluyeron la educación básica. De ese universo, más de cuatro millones son analfabetas, mientras que 7.5 millones no terminaron la primaria y 15.8 millones quedaron sin concluir la secundaria.

Barrales Magdaleno subrayó que estos datos reflejan una crisis estructural en el sistema educativo nacional, por lo que consideró preocupante que, en medio de este panorama, el gobierno federal planteara reducir semanas efectivas de aprendizaje en el calendario escolar.

La senadora cuestionó las declaraciones realizadas por el titular de la Secretaría de Educación Pública, al considerar grave que se minimice el valor pedagógico del último periodo escolar, pues aseguró que ello envía un mensaje negativo sobre el papel de las escuelas y la formación de niñas, niños y adolescentes.

“Lo que se discute no son únicamente días de descanso o ajustes administrativos; lo que está en juego es el modelo de país y de ciudadanía que queremos construir”, sostuvo la legisladora, quien enfatizó que la educación representa movilidad social, igualdad de oportunidades, pensamiento crítico y fortalecimiento democrático.

Asimismo, alertó que disminuir tiempo, recursos y esfuerzo educativo sin construir alternativas sólidas podría profundizar las desigualdades existentes en el país, especialmente entre sectores vulnerables que dependen de la educación pública como principal herramienta de desarrollo.

En el encuentro también participó el investigador en temas educativos Eduardo Andere Martínez, quien señaló que diversos gobiernos han reducido progresivamente el presupuesto destinado a educación, aunque destacó que en 2019 se registró una disminución particularmente significativa.

El especialista advirtió que, además de las limitaciones presupuestales y de políticas públicas poco enfocadas en el aprendizaje, México enfrenta un problema cultural relacionado con hábitos familiares “anti-aprendizaje”, situación que termina afectando el desarrollo académico de millones de estudiantes.

Por su parte, Teresa Gutiérrez Cortés consideró que el debate sobre la reducción de días efectivos de clases abrió una discusión de fondo sobre el tiempo real de aprendizaje que requieren niñas, niños y adolescentes para fortalecer su formación académica.

La especialista expuso cifras preocupantes sobre la trayectoria educativa en México. Señaló que 54 de cada 100 menores no acceden a educación preescolar, mientras que, de cada 100 estudiantes que ingresan a primaria, únicamente 96 logran concluirla y sólo 93 avanzan a secundaria.

Añadió que en el nivel medio superior desertan 29 estudiantes, y de los 39 que llegan a educación superior únicamente ocho terminan una licenciatura, panorama que refleja las profundas brechas educativas y sociales que enfrenta el país.

Finalmente, los participantes coincidieron en que cualquier política educativa debe construirse a partir de diagnósticos técnicos, planeación seria y visión de largo plazo, colocando siempre en el centro el derecho de la niñez mexicana a recibir educación de calidad.