La educación pública en México enfrenta uno de sus momentos más críticos en las últimas décadas. Rezago educativo, caída en los niveles de escolarización, deterioro de infraestructura y cuestionamientos por presuntos actos de corrupción forman parte de un panorama que, de acuerdo con dirigentes del PRI en el Estado de México, refleja el fracaso de las políticas impulsadas por los gobiernos de Morena.
La presidenta del PRI mexiquense, Cristina Ruiz Sandoval, aseguró que el sistema educativo nacional atraviesa una profunda crisis derivada de la improvisación y la falta de planeación desde el gobierno federal. Durante una conferencia de prensa, la dirigente señaló directamente a la administración encabezada por Morena y cuestionó el desempeño de la Secretaría de Educación Pública, actualmente dirigida por Mario Delgado.
Uno de los temas que encendió la polémica recientemente fue la propuesta de modificación al calendario escolar. Padres de familia, especialistas y diversos sectores educativos advirtieron que la intención de ajustar las fechas del ciclo escolar estaría relacionada con la organización del próximo Mundial de Futbol, priorizando aspectos de movilidad urbana y atención al turismo internacional sobre el cumplimiento de los días efectivos de clase.
“La educación no puede ajustarse a un evento deportivo ni tratarse como un trámite administrativo”, sostuvo Cristina Ruiz, quien calificó como preocupante que funcionarios federales minimizaran el cierre anticipado del ciclo escolar bajo el argumento de que después del 15 de junio “ya no se hace nada”.
Las declaraciones provocaron fuertes críticas debido a que la Ley General de Educación establece un mínimo de 185 días de clases obligatorios. Para especialistas en educación, reducir o flexibilizar el calendario escolar en un contexto de rezago académico podría agravar aún más las deficiencias de aprendizaje que ya enfrentan millones de estudiantes mexicanos.
En el Estado de México, la situación resulta especialmente alarmante. Datos expuestos por el PRI estatal revelan que existen aproximadamente 3.2 millones de personas en rezago educativo y que el 23.8 por ciento de la población mayor de 15 años no ha concluido la educación básica.
A esta problemática se suman denuncias presentadas ante la Fiscalía estatal por un presunto desfalco de 800 millones de pesos en la Secretaría de Educación mexiquense. Según las acusaciones, los recursos habrían sido desviados mediante una red de “aviadores”, es decir, personas que cobraban salarios sin desempeñar funciones reales dentro de la dependencia.
El señalamiento revive viejas críticas sobre la falta de transparencia en el manejo de recursos públicos destinados a la educación y genera cuestionamientos sobre los mecanismos de supervisión implementados por las autoridades.
Cristina Ruiz también alertó sobre el deterioro de los indicadores educativos en la última década. Entre los ciclos escolares 2014-2015 y 2024-2025, la tasa de escolarización disminuyó en todos los niveles educativos. En preescolar pasó de 71.9 a 63.6 por ciento; en primaria de 98.6 a 94.5 por ciento; y en secundaria de 87.6 a 82.2 por ciento.
Los resultados internacionales tampoco favorecen al sistema educativo mexicano. La prueba PISA evidenció que 65 por ciento de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel mínimo requerido en Matemáticas, mientras que cerca de la mitad presenta dificultades en lectura y comprensión. Expertos consideran que estas cifras representan un retroceso equivalente a dos décadas en materia educativa.
Otro de los puntos señalados por la dirigencia priista es la disminución en la inversión educativa. Mientras los países pertenecientes a la OCDE destinan en promedio más de 15 mil dólares anuales por alumno, México apenas invierte alrededor de 2 mil 790 dólares por estudiante.
Además, el gasto educativo pasó de representar 4.6 por ciento del Producto Interno Bruto en 2018 a 4.3 por ciento en años recientes, una reducción que, según especialistas, impacta directamente en infraestructura escolar, capacitación docente y acceso a herramientas tecnológicas.
Ruiz Sandoval cuestionó además la implementación de la llamada Nueva Escuela Mexicana, al considerar que eliminó mecanismos de evaluación y control docente que anteriormente permitían supervisar el ingreso y desempeño de los maestros.
La dirigente advirtió que la desaparición de estos filtros abrió espacio a irregularidades denunciadas por diversos sectores educativos, entre ellas la presunta venta de plazas y prácticas de favoritismo político dentro del sistema magisterial.
Mientras tanto, miles de escuelas en distintas regiones del país continúan operando con instalaciones deterioradas, carencia de servicios básicos y falta de mantenimiento. A pesar de los recursos destinados a programas educativos federales, padres de familia y docentes aseguran que los cambios prometidos por el gobierno no se reflejan en mejores condiciones de aprendizaje para niñas, niños y jóvenes.

