La inteligencia artificial está transformando profundamente la manera en que operan las empresas, las instituciones y las organizaciones modernas, al grado de participar cada vez más en procesos estratégicos que anteriormente dependían exclusivamente de las personas, señaló el investigador Salvador Estrada durante una conferencia magistral impartida en la Universidad de Guanajuato, Campus Celaya-Salvatierra.
En el marco de la Semana Científica, Cultural y Deportiva de la División de Ciencias Sociales y Administrativas, el académico participó en el Seminario Nacional “Retos de la Inteligencia Artificial para la Filosofía y las Ciencias Sociales”, donde reflexionó sobre los impactos éticos, económicos, tecnológicos y sociales que genera el avance de la inteligencia artificial en distintos sectores.
Durante su exposición, Estrada explicó que actualmente los algoritmos y sistemas inteligentes ya intervienen en áreas clave como análisis financiero, contratación de personal, logística, detección de fraudes, segmentación de clientes y toma de decisiones empresariales, lo que representa un cambio importante en la estructura y funcionamiento de las organizaciones contemporáneas.
“El asiento en la sala de juntas está empezando a quedar vacío”, expresó el investigador al referirse al creciente papel que desempeñan las herramientas de inteligencia artificial dentro de empresas e instituciones.
El especialista destacó que la discusión sobre inteligencia artificial no debe limitarse únicamente al ámbito tecnológico, sino que también debe incluir el análisis de sus efectos en la sociedad, la economía y el medio ambiente. En ese sentido, explicó que la IA puede convertirse tanto en una herramienta para impulsar energías limpias, democratizar el conocimiento y fortalecer la innovación, como también en un mecanismo que profundice desigualdades o acelere procesos contaminantes, dependiendo de cómo sea utilizada.
Asimismo, presentó conceptos como la Gestión 4.0 y las llamadas Organizaciones Agénticas, modelos que integran sistemas híbridos humano-máquina capaces de desarrollar procesos autónomos complejos dentro de las organizaciones modernas.
El investigador también planteó la necesidad de construir una gobernanza de “pentahélice”, donde participen gobierno, empresas, academia, sociedad civil y medio ambiente, con el objetivo de enfrentar los retos éticos y sociales que acompañan el desarrollo de la inteligencia artificial.
Finalmente, Salvador Estrada llamó a las nuevas generaciones a desarrollar capacidades críticas y estratégicas frente al avance tecnológico, al asegurar que el verdadero desafío no será únicamente aprender a utilizar la inteligencia artificial, sino entender cómo dirigirla de manera responsable y con sentido social.
“La competencia real no será saber usar inteligencia artificial. Será saber orientarla”, concluyó.

