DUBÁI.– El líder supremo de Irán emitió una directiva para que el uranio enriquecido del país, cercano al grado necesario para fabricar armas, no sea enviado al extranjero, según dijeron a Reuters dos altas fuentes iraníes, endureciendo la postura de Teherán sobre una de las principales exigencias de Estados Unidos en las conversaciones de paz.

La orden del ayatollah Mojtaba Khamenei podría aumentar la frustración del presidente estadounidense, Donald Trump, y complicar las negociaciones para poner fin a la guerra entre Estados Unidos, Israel Irán.

Funcionarios israelíes dijeron a Reuters que Trump le aseguró a Israel que las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido, necesarias para fabricar un arma atómica, serán retiradas de Irán y que cualquier acuerdo de paz deberá incluir una cláusula al respecto.

Trump ha dado señales contradictorias desde que anunció el lunes que había cancelado la reanudación de los ataques para dar tiempo a las negociaciones, oscilando entre el optimismo sobre un acuerdo y las amenazas de más acciones.

El miércoles, el mandatario norteamericano aseguró que las conversaciones con Teherán están “en el límite” entre llegar a un acuerdo para finalizar la guerra en Medio Oriente o reiniciar los ataques contra Irán.

“Está justo en el límite, créanme”, resaltó el presidente norteamericano a los periodistas en la Base Conjunta Andrews, cerca de Washington, cuando le preguntaron en qué punto se encontraban las negociaciones con el régimen islámico.

Si no obtenemos las respuestas correctas, esto avanza muy rápido. Estamos totalmente listos para actuar. Tenemos que conseguir las respuestas correctas: tendrían que ser respuestas completamente buenas, al 100%”, agregó Trump.

La amenaza nuclear

Israel, Estados Unidos y otros países occidentales acusan desde hace tiempo a Irán de buscar desarrollar armas nucleares, señalando, entre otras cosas, su decisión de enriquecer uranio al 60%, un nivel muy superior al necesario para usos civiles y más cercano al 90% requerido para fabricar un arma. Irán niega estar buscando armas nucleares.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha dicho que no considerará terminada la guerra hasta que el uranio enriquecido sea retirado de Irán, Teherán ponga fin a su apoyo a milicias aliadas y sean eliminadas sus capacidades de misiles balísticos.

“La directiva del líder supremo, y el consenso dentro del establishment, es que las reservas de uranio enriquecido no deben salir del país”, dijo una de las dos fuentes iraníes, que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del asunto.

Las máximas autoridades iraníes, dijeron las fuentes, creen que enviar el material al extranjero dejaría al país más vulnerable ante futuros ataques de Estados Unidos e Israel. Khamenei tiene la última palabra en los asuntos más importantes del Estado.

La Casa Blanca y el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Nueva figura de línea dura

Mientras las negociaciones con Estados Unidos penden de un hilo, se cree que un general iraní de línea dura vinculado a notorios ataques dentro y fuera del país durante las últimas décadas logró posicionarse cerca del centro del poder.

El general de brigada Ahmad Vahidi, que dirige la Guardia Revolucionaria de Irán, se ha convertido en una figura clave en la formulación de la dura postura del régimen en las negociaciones para un posible fin de la guerra con Estados Unidos, según expertos. Se cree que integra un pequeño círculo en contacto directo con Khamenei, que permanece oculto tras haber resultado presuntamente herido en los ataques israelíes del 28 de febrero, en los que murió su padre, el ayatollah Ali Khamenei.

Como ocurre con casi todo en Irán desde el inicio de la guerra, sigue siendo incierto quién controla la toma de decisiones. Mientras distintos sectores de la cúpula de la teocracia iraní compiten por el poder, pueden ganar o perder influencia rápidamente. El propio Vahidi no ha sido visto públicamente desde el 8 de febrero, semanas antes del inicio de la guerra. El jueves, medios iraníes difundieron versiones contradictorias sobre una reunión entre Vahidi y el ministro del Interior de Pakistán en Teherán, quien llevaba un mensaje relacionado con las negociaciones con Estados Unidos y se reunió con otros altos funcionarios iraníes.

Veterano de larga trayectoria dentro del sistema gobernante, Vahidi ayudó a moldear el apoyo iraní a grupos armados en toda la región, está acusado de haber tenido un papel en el atentado de 1994 contra la AMIA en la Argentina y, en 2022, dirigió a las fuerzas de seguridad internas en una sangrienta represión contra manifestantes.

Ascendido este año como comandante de la Guardia Revolucionaria tras la muerte de su predecesor al principio de la guerra, lidera la fuerza más poderosa de Irán, con su arsenal de misiles balísticos y su flota de pequeñas embarcaciones capaces de amenazar el transporte marítimo en el golfo Pérsico.

“Vahidi y miembros de su círculo íntimo probablemente han consolidado el control no sólo sobre la respuesta militar iraní en el conflicto, sino también sobre la política de negociaciones de Irán”, afirmó el Instituto para el Estudio de la Guerra, con sede en Washington.

La estrategia de guerra iraní ha consistido en mantener un férreo control sobre el estrecho de Ormuz, bloqueando las exportaciones de petróleo y gas y provocando una crisis energética global. Al mismo tiempo, golpeó con dureza instalaciones petroleras, hoteles e infraestructura en países árabes del Golfo.

“Proviene de esa mentalidad de revolución permanente, de resistencia permanente”, dijo Kenneth Katzman, investigador principal del grupo de análisis The Soufan Group, con sede en Nueva York, respecto de Vahidi. El general cree que “Estados Unidos debe ser desafiado en cada paso”, señaló Katzman, experto en Irán y asesor del Congreso estadounidense durante más de 30 años.

Vahidi se jactó en enero de que el poder defensivo iraní se había desarrollado hasta convertir al país en un “alto riesgo para cualquier acción militar enemiga”.