La presidenta Claudia Sheinbaum reafirmó su postura de que sectores de la ultraderecha de Estados Unidos mantienen una campaña de injerencia política contra México, aunque descartó que detrás de estas acciones se encuentre directamente el presidente estadounidense, Donald Trump. En una serie de declaraciones realizadas tras el posicionamiento que emitió durante un acto público el domingo, la mandataria sostuvo que estos grupos buscan deteriorar la relación bilateral con fines políticos y electorales en ambos países.

Sheinbaum aseguró que existe una estrategia impulsada por corrientes conservadoras estadounidenses que se oponen ideológicamente a las políticas impulsadas por su administración y que, además, mantienen vínculos con sectores de la derecha mexicana. Según explicó, el objetivo sería utilizar la relación entre México y Estados Unidos como un instrumento de confrontación política de cara a los procesos electorales que se celebrarán en noviembre en territorio estadounidense y las elecciones intermedias previstas en México para 2027.

“Hay mucho diálogo con Estados Unidos. No creo que sea el presidente Trump quien esté detrás de la campaña”, afirmó la mandataria al referirse a las críticas y señalamientos que han surgido desde distintos espacios políticos y mediáticos del país vecino.

La presidenta enfatizó que el gobierno mexicano mantiene una política de cooperación y comunicación constante con Washington en distintos ámbitos, particularmente en materia de seguridad. Destacó que existe una interlocución permanente entre el Gabinete de Seguridad mexicano y organismos estadounidenses como el Comando Norte, además de otras instancias gubernamentales que participan en tareas de coordinación bilateral.

“Queremos una buena relación con Estados Unidos y en todas sus áreas de gobierno”, señaló Sheinbaum, quien insistió en que la estrategia de su administración está basada en el diálogo, el respeto mutuo y la cooperación entre ambas naciones.

No obstante, advirtió que existen grupos políticos en Estados Unidos que buscan precisamente impedir esa relación constructiva. A su juicio, se trata de sectores de la ultraderecha que rechazan el proyecto político impulsado por la llamada Cuarta Transformación y que mantienen coincidencias ideológicas con expresiones conservadoras tanto en México como en otras regiones del mundo.

“Son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que quieren que no haya buena relación, que haya mala relación entre México y Estados Unidos. No están de acuerdo con nuestro gobierno por razones ideológicas”, sostuvo la mandataria.

En su análisis, Sheinbaum afirmó que dichos grupos han evolucionado hacia posiciones cada vez más radicales. Recordó que anteriormente intentaban presentarse como fuerzas de centro político o moderadamente conservadoras, pero actualmente —dijo— asumen abiertamente posturas de extrema derecha.

La presidenta también cuestionó la visión económica y social de estos sectores, a los que calificó como autoritarios. Señaló que mantienen una oposición frontal a las políticas públicas de bienestar social, a los programas de apoyo gubernamental y a la inversión pública impulsada por su administración.

“Son muy autoritarios. No están de acuerdo con nuestras políticas, con los programas del bienestar, con la inversión pública. Es una visión muy autoritaria”, expresó.

En este contexto, Sheinbaum ratificó su rechazo a cualquier forma de intervención extranjera en los asuntos internos del país y consideró relevante la propuesta de reforma electoral que contempla como causa de nulidad la existencia de injerencia extranjera en los procesos electorales mexicanos.

La mandataria sostuvo que la defensa de la soberanía nacional debe fortalecerse ante escenarios en los que actores externos intenten influir en las decisiones políticas o en el desarrollo de las campañas electorales. Sin embargo, aclaró que esta postura no implica romper la colaboración con Estados Unidos, sino establecer límites claros cuando existan desacuerdos.

“Podemos tener muchas diferencias con Estados Unidos, buscamos siempre las coincidencias, pero también tenemos que poner los límites y dejar claro cuando no estamos de acuerdo”, afirmó.

Otro de los temas centrales abordados por la presidenta fue el papel de las redes sociales en la conformación de la opinión pública. Sheinbaum acusó a las grandes plataformas digitales, pertenecientes a corporaciones internacionales, de ejercer una influencia significativa en la orientación de los debates políticos mediante algoritmos cuya operación, aseguró, no responde a criterios aleatorios.

Según la mandataria, las redes sociales se han convertido en la principal fuente de información para millones de personas, pero también en espacios susceptibles de manipulación. En este sentido, advirtió sobre la existencia de campañas coordinadas que utilizan recursos económicos, cuentas automatizadas y estrategias digitales para dirigir conversaciones y amplificar determinados mensajes.

“Parece que las redes son un debate político donde hay mucho odio, pero en realidad detrás hay robots que orientan la conversación”, señaló.

Asimismo, llamó a reflexionar sobre quiénes controlan las plataformas tecnológicas y quiénes determinan el funcionamiento de los algoritmos que regulan la visibilidad de contenidos. A su juicio, las redes sociales representan actualmente uno de los sistemas de comunicación menos regulados del mundo, lo que abre la puerta a influencias políticas y económicas de gran alcance.