La periodista veracruzana Roxana Berenice Guzmán Ramírez, directora del portal digital Pulso Informativo del Sureste, fue localizada con vida tras permanecer más de 48 horas privada de la libertad luego de haber sido secuestrada por un grupo armado en el municipio de Nanchital, al sur del estado de Veracruz, en un caso que provocó indignación nacional y encendió nuevamente las alertas sobre la violencia que enfrenta el gremio periodístico en México.
De acuerdo con diversos reportes difundidos por medios regionales, la comunicadora habría sido encontrada con diversas lesiones físicas y abandonada en una zona de barrancas de Coatzacoalcos, donde posteriormente recibió atención médica y fue trasladada bajo resguardo de seguridad para valorar su estado de salud.
La localización de Roxana Guzmán ocurrió después de intensos operativos desplegados por autoridades estatales y federales, luego de que su desaparición generara una fuerte movilización de organizaciones defensoras de periodistas, colectivos ciudadanos y medios de comunicación de todo el país.
La periodista había sido privada de la libertad durante la madrugada del pasado 2 de junio, cuando un grupo de hombres armados irrumpió violentamente en su domicilio ubicado en Nanchital y se la llevó por la fuerza frente a sus familiares, hechos que incluso quedaron parcialmente registrados en video y que rápidamente comenzaron a circular en redes sociales.
Las imágenes del secuestro provocaron una ola de indignación debido a la violencia con la que actuó el comando armado, así como por la vulnerabilidad en la que se encontraba la comunicadora y su familia al momento del ataque.
Roxana Guzmán es directora del medio digital Pulso Informativo del Sureste, plataforma dedicada a la cobertura de temas políticos, sociales y de seguridad en la región sur de Veracruz, una de las zonas más golpeadas por la violencia y la operación de grupos criminales.
Durante las horas posteriores a su desaparición, familiares, periodistas y organizaciones civiles exigieron la intervención inmediata de las autoridades y demandaron que se investigara el caso bajo el protocolo de atención a delitos contra la libertad de expresión.
Organizaciones como Artículo 19 y diversos colectivos periodísticos advirtieron que el caso de Roxana Guzmán reflejaba nuevamente las condiciones de riesgo extremo bajo las cuales trabajan periodistas en Veracruz y en distintas regiones del país.
La presión pública aumentó luego de que los padres de la comunicadora acudieran a buscar el apoyo directo de la presidenta Claudia Sheinbaum durante su visita a Coatzacoalcos, donde exigieron ampliar las labores de búsqueda y encontrar con vida a su hija.
“Queremos viva a Roxana”, expresaron familiares de la periodista en medio de escenas de dolor, desesperación e incertidumbre que conmovieron a la opinión pública nacional.
Mientras algunos medios locales comenzaron a difundir versiones sobre la presunta localización de la periodista desde las primeras horas del jueves, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, había señalado previamente que hasta ese momento no existía confirmación oficial sobre su aparición y que las labores de búsqueda continuaban activas.
Finalmente, distintas fuentes regionales confirmaron que Roxana Guzmán fue encontrada con vida, aunque golpeada y con visibles afectaciones físicas derivadas del tiempo que permaneció en cautiverio.
Hasta el momento, las autoridades ministeriales mantienen abierta la carpeta de investigación para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y determinar si el secuestro estuvo relacionado con la actividad periodística de la comunicadora.
El caso ha vuelto a colocar a Veracruz en el centro de la preocupación nacional e internacional por la violencia contra periodistas. De acuerdo con organizaciones defensoras de la libertad de expresión, la entidad es considerada una de las más peligrosas para ejercer el periodismo en México, país que a su vez figura entre los más letales del mundo para la prensa.
La localización con vida de Roxana Guzmán fue recibida con alivio por parte del gremio periodístico; sin embargo, el caso también evidenció el clima de inseguridad, vulnerabilidad y riesgo permanente que enfrentan comunicadores en distintas regiones del país, particularmente quienes realizan cobertura de temas relacionados con violencia, crimen organizado y corrupción.

