El Plantel “Isidro Fabela Alfaro” de la Escuela Preparatoria de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) se ha consolidado como un referente en la promoción de la cultura ambiental entre las juventudes, a través de un programa que fomenta el compromiso ecológico desde las aulas y los espacios comunitarios.

Bajo la coordinación del académico y administrativo Alfredo Ocampo Hernández, el Programa de Medio Ambiente y Protección Civil impulsa desde 2011 diversas estrategias enfocadas en la conservación de los recursos naturales, la educación ambiental y la participación activa del estudiantado en proyectos con impacto positivo para su entorno.

La iniciativa ha cobrado un nuevo impulso con la implementación del Currículo de Bachillerato Universitario (CBU 2024), que ha permitido fortalecer la integración de contenidos ambientales en la formación académica y consolidar proyectos colaborativos que vinculan el aprendizaje teórico con acciones concretas en beneficio del medio ambiente.

De acuerdo con Ocampo Hernández, uno de los principales objetivos del programa es lograr que las y los estudiantes desarrollen una relación más cercana y responsable con los espacios naturales, tanto dentro del plantel como en las comunidades donde habitan.

“Buscamos que los jóvenes comprendan que el cuidado del medio ambiente no es una actividad aislada, sino una responsabilidad cotidiana que impacta directamente en la calidad de vida de las personas y en el futuro de las próximas generaciones”, señaló.

Entre las acciones más destacadas que se realizan dentro del programa se encuentran las jornadas de reforestación, desarrolladas bajo criterios técnicos que garantizan el seguimiento adecuado de las especies plantadas y aumentan sus posibilidades de supervivencia. Estas actividades no solo contribuyen a la recuperación de áreas verdes, sino que también permiten a las y los estudiantes conocer de manera práctica la importancia de la restauración de ecosistemas.

Otra de las iniciativas que ha generado resultados significativos es la producción de composta a partir de residuos orgánicos provenientes de la cafetería escolar. Este proceso permite transformar desechos en abono natural que posteriormente es utilizado para enriquecer los suelos de jardines y huertos, promoviendo una economía circular dentro del propio plantel.

Asimismo, el programa impulsa campañas permanentes para fomentar el uso responsable de materiales como el plástico y el unicel, con el propósito de reducir la generación de residuos y sensibilizar a la comunidad educativa sobre los efectos ambientales derivados del consumo excesivo de productos desechables.

Uno de los proyectos que mayor entusiasmo ha despertado entre el alumnado es la creación de jardines polinizadores y huertos escolares, espacios que durante el último semestre han comenzado a mostrar resultados visibles en términos de biodiversidad.

Según explicó Ocampo Hernández, la participación estudiantil en el acondicionamiento y mantenimiento de estos espacios ha permitido observar el regreso de diversas especies que anteriormente no se encontraban en la zona.

“Durante el semestre pasado establecimos jardines polinizadores y huertos escolares. Las y los estudiantes participan activamente en el acondicionamiento de estos espacios y hemos observado el regreso de distintas especies. Han vuelto las abejas, los colibríes e incluso algunas aves acuáticas en temporadas de acumulación de agua, lo que nos impulsa a seguir recuperando estos ecosistemas”, destacó.

Estos resultados han fortalecido el interés de la comunidad estudiantil por involucrarse en actividades ambientales, al permitirles constatar de manera tangible el impacto positivo de sus acciones sobre el entorno natural.

Un papel fundamental dentro de estas actividades lo desempeña la Brigada de Jóvenes Ecologistas ECOPIFA 09, integrada por estudiantes de segundo, cuarto y sexto semestre. Este grupo participa activamente en la organización, difusión y desarrollo de campañas ambientales, convirtiéndose en un importante agente de sensibilización dentro de la comunidad escolar.

Para el académico universitario, la construcción de una cultura ambiental sólida requiere la participación conjunta de las familias, las instituciones educativas y la sociedad en general. Por ello, considera indispensable que las juventudes comprendan las consecuencias de sus acciones y adopten hábitos responsables desde temprana edad.

“La educación ambiental comienza en casa, pero también es una tarea de las y los docentes. Comprender las consecuencias de nuestras acciones nos permite tomar decisiones responsables y actuar en beneficio de las futuras generaciones”, afirmó.

El programa también ha contado con el respaldo de diversas instituciones especializadas, entre ellas la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Protectora de Bosques del Estado de México (PROBOSQUE) y el Ayuntamiento de Atlacomulco. Estas organizaciones han contribuido mediante convocatorias, capacitaciones, cursos y conferencias que fortalecen la formación integral de las y los estudiantes.

La relevancia de esta labor fue reconocida en 2025, cuando Alfredo Ocampo Hernández recibió el Reconocimiento a Defensoras y Defensores Ambientales del Estado de México, una distinción otorgada por el Gobierno estatal en reconocimiento a su trayectoria y compromiso con la conservación del entorno.