El diseño industrial no se limita a la creación de objetos funcionales o estéticamente atractivos; es, ante todo, una disciplina orientada a la comprensión profunda de las necesidades humanas y su transformación en soluciones con impacto social. Así lo sostiene el maestro en Diseño Industrial, docente y emprendedor Iván Hernández Arellano, egresado de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Autónoma del Estado de México, quien ha construido una trayectoria profesional que integra la industria, la docencia y la innovación.
En el marco del Día Mundial del Diseño Industrial, Hernández Arellano destacó que el valor de esta disciplina radica en su capacidad de responder a problemáticas reales mediante procesos creativos, investigativos y colaborativos. “El diseño transforma cuando se entiende a las personas y se trabaja con ellas”, ha señalado en distintas ocasiones, al referirse a la importancia de colocar al usuario en el centro del proceso creativo.
La historia profesional de Hernández Arellano se remonta a su infancia, cuando mostró interés por actividades artísticas, el dibujo, las manualidades y los espacios culturales. Aunque en un inicio consideró estudiar Arquitectura o Ingeniería Civil, su destino cambió tras visitar la Facultad de Arquitectura y Diseño de la UAEMéx, donde descubrió los talleres, laboratorios y el enfoque académico del programa de Diseño Industrial.
Ese primer acercamiento fue decisivo. De acuerdo con su experiencia, el contacto directo con los espacios universitarios le permitió comprender que el diseño no es solo una actividad creativa, sino una disciplina estructurada que exige método, investigación y una visión integral del entorno.
Durante su etapa como estudiante, Hernández Arellano consolidó habilidades fundamentales como el pensamiento crítico, la resolución de problemas y el trabajo colaborativo. La formación en la Facultad de Arquitectura y Diseño UAEMéx le permitió entender que el diseño industrial requiere una combinación de creatividad, disciplina y rigor técnico.
Los proyectos académicos y el acompañamiento docente fueron clave en su desarrollo profesional. En este proceso, aprendió que diseñar implica investigar, observar y analizar contextos sociales específicos antes de proponer soluciones.
Entre las experiencias más significativas de su formación destaca su proyecto de titulación, enfocado en el diseño de una estación de trabajo para apicultores. Este trabajo no solo representó un ejercicio académico, sino una inmersión directa en el campo productivo.
El proyecto implicó convivir con productores, comprender sus procesos de trabajo y diseñar una herramienta funcional que respondiera a sus necesidades reales. La propuesta fue reconocida con el Premio Estatal de la Juventud y otros galardones vinculados con la innovación y el emprendimiento, consolidando así el impacto de su enfoque centrado en el usuario.
La trayectoria profesional de Hernández Arellano ha transitado por distintos ámbitos. Durante una década colaboró en empresas dedicadas al diseño y desarrollo de productos, experiencia que le permitió comprender las dinámicas del sector industrial y los retos de la producción en contextos reales.
Posteriormente, decidió emprender su propio proyecto empresarial, consolidando una visión independiente del diseño. Paralelamente, desde hace más de catorce años se ha desempeñado como docente, actividad que considera fundamental no solo para transmitir conocimientos, sino también para mantenerse en constante aprendizaje.
“Enseñar también es aprender”, es una de las ideas que ha guiado su labor académica, en la que busca formar diseñadores capaces de pensar de manera crítica y multidisciplinaria.
Para el egresado de la UAEMéx, uno de los principales aprendizajes de su formación universitaria es que el diseño industrial no puede entenderse de manera aislada. Por el contrario, requiere la interacción con áreas como la ingeniería, la administración, la psicología, la biología, la historia y las ciencias sociales.
Asimismo, destaca que las nuevas tecnologías, incluida la inteligencia artificial, representan herramientas que no sustituyen la creatividad humana, sino que la potencian, ampliando las posibilidades de análisis, prototipado y desarrollo de soluciones innovadoras.
Hernández Arellano también reconoce la importancia de los valores adquiridos durante su formación en la UAEMéx, como el respeto, la honestidad, la responsabilidad y el trabajo colaborativo. Estos principios, afirma, han sido fundamentales para construir relaciones profesionales basadas en la confianza y el compromiso social.
Finalmente, el diseñador exhortó a las y los estudiantes a asumir una formación integral y aprovechar al máximo los recursos académicos que ofrece la universidad. Subrayó la importancia de mantenerse en constante aprendizaje y de no limitar el diseño a una sola área del conocimiento.
“El diseño es interdisciplinario y se nutre de todo lo que nos rodea; aprender de todo es la mejor forma de enriquecerlo”, concluyó.

