La Corte Suprema de Estados Unidos asestó el 30 de junio uno de los mayores reveses judiciales a la agenda emigratoria del presidente Donald Trump al rechazar su intento de restringir la ciudadanía por nacimiento mediante una orden ejecutiva. El fallo mantiene vigente una de las protecciones constitucionales más antiguas del país y preserva el criterio aplicado durante más de un siglo.
La decisión llega mientras Estados Unidos se prepara para conmemorar el 250.º aniversario de su independencia y vuelve a colocar a la ciudadanía por nacimiento en el centro del debate sobre inmigración.
Para millones de familias inmigrantes, especialmente aquellas con procesos migratorios pendientes o estatus temporales, el fallo elimina —al menos por ahora— la incertidumbre creada por la orden firmada por Trump el día que regresó a la Casa Blanca.
¿Qué decidió la Corte Suprema de los EE.UU.?
Los magistrados concluyeron que el presidente no puede cambiar mediante una orden ejecutiva quién obtiene la ciudadanía estadounidense al nacer. La decisión mantiene la interpretación constitucional que ha estado vigente durante más de un siglo.
Trump había ordenado a las agencias federales dejar de reconocer como ciudadanos a los bebés nacidos en Estados Unidos cuyos padres no fueran ciudadanos estadounidenses ni residentes permanentes legales.
La medida fue bloqueada casi de inmediato por demandas presentadas por familias, organizaciones de derechos civiles y 22 estados.

