La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) se ha consolidado como un referente nacional en la conservación del Árbol de las Manitas (Chiranthodendron pentadactylon), una de las especies arbóreas más emblemáticas y representativas del país, gracias al desarrollo de investigaciones científicas, técnicas de propagación y estrategias de preservación que hoy posicionan a la institución como la única universidad mexicana que resguarda varios ejemplares maduros de esta especie catalogada como amenazada.
Con un total de 13 Árboles de las Manitas distribuidos en diversos espacios universitarios, la máxima casa de estudios mexiquense no solo protege un patrimonio natural de gran valor ecológico, sino también un legado histórico y cultural que se remonta a la época prehispánica.
Así lo dio a conocer el ingeniero agrónomo y arborista Miguel Ángel González Colín, egresado de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la UAEMéx, quien destacó que la conservación de esta especie requiere del trabajo coordinado entre instituciones académicas, especialistas y sociedad para garantizar su permanencia frente a las amenazas ambientales que enfrenta.
El especialista explicó que el Árbol de las Manitas es originario de los bosques mesófilos de montaña de los estados de Oaxaca y Guerrero. Sin embargo, su presencia en el centro del país tiene profundas raíces históricas, ya que, de acuerdo con registros históricos, gobernantes mexicas ordenaron el traslado de ejemplares hacia esta región por el valor que representaba.
Además de su importancia ecológica, esta especie posee un amplio significado cultural. Sus flores han sido utilizadas tradicionalmente con fines medicinales y su existencia quedó documentada desde el siglo XVI en el Códice de la Cruz-Badiano, considerado el primer tratado de medicina elaborado en América.
Uno de los mayores aportes de la UAEMéx en la preservación de esta especie ha sido el trabajo desarrollado desde la Facultad de Ciencias Agrícolas, donde investigadores impulsaron técnicas de propagación mediante cultivo de tejidos, un procedimiento biotecnológico que ha permitido obtener nuevos ejemplares y fortalecer los programas de conservación.
Gracias a estas investigaciones fue posible reproducir la especie de manera más eficiente y establecer nuevos árboles tanto en instalaciones universitarias como en otros espacios públicos, ampliando así las posibilidades de supervivencia de una planta cuya reproducción natural presenta importantes dificultades.
La labor científica desarrollada en la institución también ha permitido consolidar proyectos de investigación orientados al inventario, monitoreo y conservación del Árbol de las Manitas.
Entre las iniciativas impulsadas destacan la realización del Primer Foro del Árbol de las Manitas y el Primer Congreso Mexicano de Arboricultura, espacios académicos que han reunido a especialistas para intercambiar conocimientos y promover estrategias de conservación del arbolado urbano y las especies nativas.
Como resultado de estos estudios, investigadores identificaron alrededor de 75 ejemplares del Árbol de las Manitas distribuidos en el Estado de México, una proporción importante de ellos localizada en el municipio de Toluca, considerado actualmente uno de los principales refugios urbanos para esta especie.
No obstante, Miguel Ángel González Colín advirtió que el futuro del Árbol de las Manitas continúa enfrentando importantes desafíos.
Entre las principales amenazas se encuentran la deforestación de los bosques donde habita naturalmente, la extracción excesiva de sus flores para uso medicinal, las limitaciones para su reproducción en condiciones naturales y los efectos cada vez más visibles del cambio climático.
El incremento de las temperaturas, los periodos prolongados de sequía, el estrés hídrico y la presencia de nuevas plagas y enfermedades representan factores que ponen en riesgo la permanencia de esta especie, considerada una de las joyas botánicas de México.
Ante este panorama, el especialista subrayó que la educación ambiental constituye una herramienta fundamental para fortalecer la cultura del cuidado de los árboles y fomentar entre la población el conocimiento y valoración de las especies nativas.
Asimismo, señaló la necesidad de formar más especialistas en arboricultura que contribuyan al manejo adecuado del arbolado urbano y al diseño de políticas públicas enfocadas en incrementar las áreas verdes y conservar la biodiversidad.
González Colín destacó que proteger al Árbol de las Manitas también implica reconocer los servicios ambientales que brinda, como la captura de carbono, la regulación de la temperatura, la conservación de la biodiversidad y la mejora de la calidad del aire en las ciudades.
Finalmente, hizo un llamado a la ciudadanía para participar activamente en la conservación de esta especie mediante la plantación responsable de árboles en sitios adecuados, procurando condiciones óptimas para su desarrollo y evitando prácticas que puedan afectar su crecimiento.

