FRANCISCO RODRÍGUEZ

Desde 1986, cuando el país era gobernado por Miguel de la Madrid, y hasta el 2002 con Vicente Fox al frente del gobierno, México se sometía anualmente a una “certificación” unilateralmente establecida por el Congreso de los Estados Unidos para que el inquilino en turno de la Casa Blanca evaluara si México estaba haciendo bien su tarea en contra de la producción de drogas –marihuana, principalmente—y de combate al narcotráfico de cocaína.

No en pocas ocasiones las administraciones del PRI y del PAN estuvieron a punto de ser “descertificadas”, lo que conllevaba a sanciones económicas y el retiro de apoyos.

Hoy, 24 años después, Estados Unidos volverá a “certificar” cada año nuevamente al gobiernito de México.

Y todo después de que el gobierno estadounidense encabezado por Donald Trump se negó a prolongar el Tratado de Libre Comercio con México y Canadá más allá de 2036, lo que provocará nuevas y mayores caídas de la inversión extranjera que, en realidad, es la única que crea empleos.

Sucedió porque ¿quién querría seguir siendo socio de un gobiernito ligado a la delincuencia organizada que obtiene sus “triunfos” electorales con la ayuda de los peores criminales del planeta?

Por más que la señora Claudia Sheinbaum y su secretario Marcelo Ebrard quieran aminorar los efectos de este otro fracaso del régimen de Cuarta… la Administración Trump los evidencia como socios indeseables porque, repito, ¿quién querría asociarse no solo con un gobiernito ineficaz y fracasado, también con los huachicoleros y con los narcotraficantes que ayudan a Morena a ganar amañadas elecciones?

Así que ahora, como sucedía en el pasado cuando estaban vigentes las “certificaciones” del Capitolio para conocer si los gobiernos priístas y panistas de verdad combatían al narco, de aquí a 2030, por lo menos, el gobiernito de Sheinbaum será sometido a rigurosos exámenes anuales que traerán como consecuencia no sólo la baja de sus calificaciones, también “castigos” de toda índole… la incertidumbre de los posibles inversionistas, para empezar.

Agudización de la crisis eterna

Porque el tema no es sólo comercial ni económico. No se trata de tomates y aguacates, como tampoco de automóviles y sus partes. Tampoco de cuánto de lo que aquí se produce tiene partes provenientes de China.

Tiene que ver con ya casi ocho años de una crisis en los terrenos económico, político, social y cultural, pero sobre todo en seguridad pública y, claro, de narcopolítica. Una crisis que aún no ha tocado fondo.

Crisis que, en el aspecto fiscal, salarial, financiero, de acumulación, del desarrollo industrial, agrícola, manufacturero y de servicios, acusa agudas contradicciones y desequilibrios profundos. No hay crecimiento ni equidad.

La crisis de las ideas es pareja con la realidad. El gobiernito de Cuarta… ha querido seguir resolviendo sus paradojas con los mismos instrumentos políticos y los mismos retintines de siempre. Nadie sacudió el enjambre, y las diferencias se incrementaron. ‎Una élite parasitaria, la cuatrotera, favorecida con todos los instrumentos del Estado se ha consolidado sobre todas las demás.

El modelo, llámese como le guste a usted llamarle, ya sea de sustitución de importaciones, de desarrollo estabilizador, de desarrollo con justicia o humanista, como ahora, no ha logrado más que perpetuar las variables.

Y las soluciones cada vez son más lejanas. No hay materia prima ni para hacer aspirinas, se azolvan los ríos y las presas, los tractores se hacen viejos y el campo duerme el sueño de los justos, en manos de los injustos.

El capital físico y humano se desperdicia. El capital monetario y crediticio se concentra cada vez más en muy pocas manos, y la olla de presión puede estallar, a falta de pivotes de desfogue. Ciento treinta millones de mexicanos no se conforman con ver que sólo el uno por ciento de la población nada en la abundancia. La pirámide está al revés.

La 4T impone la ideología del miedo

Y por si aún no se da cuenta la pandilla de dirigentes del régimen de Cuarta… que se han establecido en la cúspide, no hay población posible que resista estas inequidades. Dense de santos que ‎aún no estalla un movimiento armado que los llame a cuentas en el acto. Hasta ahora ha sido por la vía institucional, así y este sea el de las elecciones amañadas, apoyadas con dinero de los cárteles y con la ayuda de sus sicarios. ¡enhorabuena!

Un rancio retroceso y un desvelado e hipócrita patriotismo ha disfrazado durante más de siete años los intereses reales de una minoría chusca y depredadora.

Extirparon valores consagrados de libertad, equidad y universalidad para vaciar la democracia de contenido y postergar las banderas de la autenticidad ciudadana.

El pensamiento de la supuesta izquierda, hoy vencido, aún existe, pero sus decálogos, catastróficos y vacíos no son más que un contra pensamiento. Sus ideólogos, sabiéndose condenados, vaticinan la hecatombe. Son ellos o el diluvio. Y fabrican una ideología del miedo, llamando “ultraderechistas” a quienes no estamos de acuerdo con la forma en la que conducen al país.

Las reglas de la mentira y la sospecha quisieron ubicar al margen de la ley, como enemigos del Estado a cualquier ser pensante o diferente. Redujeron las prestaciones, suprimieron las protecciones y garantías sociales, y edificaron y casi casi institucionalizaron a la corrupción.

‎El miedo es la medicina idónea de los cuatroteros para atacar la razón, el raciocinio y la solidaridad humana. Allí donde hay miedo, siempre existe una clase gobernante que le tiene terror a la equidad. Es el mejor termómetro para saber cuándo se ha secuestrado cualquier asomo democrático.

Se entronizó un pequeño grupo que pospuso de forma sistemática el papel y la acción del Estado nacionalista, no fuera que los patroncitos del Foro de Sao Paulo se enojaran con los capataces. Renunciaron a la autonomía y a la independencia, se abdicó de la aplicación de la Constitución y de sus leyes reglamentarias.

¿Querría alguien, entonces, asociarse con un gobiernito así, como el que aparentemente encabeza Claudia Sheinbaum?

Usted sabe que no.

Indicios

“El que se dobla la primera vez siempre se dobla. Primero se dobló ante Trump por Quédate en México, ahora se dobló por el T-MEC. Iniciales del eterno perdedor presidencial: Marcelo Ebrard Casaubón”, escribió el embajador en retiro Agustín Gutiérrez Canet en un post de su cuenta de X. Tiene razón. ¿Cuántas veces han doblado al todavía secretario de Economía? Pocos llevan la cuenta. * * * Reconozco que haya usted leído este Índice Político, y le deseo como siempre ¡buenas gracias y muchos, muchos días!