En un momento en que las ciudades concentran gran parte de la atención económica y política, especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) recordaron que el campo sigue siendo un pilar fundamental para el bienestar colectivo. No solo produce alimentos, también resguarda bosques, agua, biodiversidad, tradiciones, conocimientos ancestrales y formas de vida que han dado identidad a las comunidades mexicanas durante generaciones.
En el marco del Día Mundial del Desarrollo Rural, el profesor e investigador del Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales (ICAR), Carlos Manuel Arriaga Jordán, señaló que el desarrollo rural debe entenderse como un proceso integral orientado a mejorar las condiciones de vida de quienes habitan el campo.
“El desarrollo rural son los esfuerzos y las políticas públicas para lograr el bienestar de las familias y comunidades rurales. Aunque suele asociarse lo rural únicamente con la agricultura y la ganadería, el campo representa mucho más que la producción de alimentos”, afirmó.
El especialista explicó que gran parte de la estigmatización del medio rural proviene de un proceso histórico ligado a la industrialización. Durante décadas, dijo, se promovió la idea de que el progreso estaba exclusivamente en las ciudades, lo que provocó migración, abandono de comunidades y una creciente distancia cultural entre lo urbano y lo rural.
“Muchas personas dejaron sus comunidades para trabajar en la industria y poco a poco se generó una separación entre ambos mundos. Sin embargo, hoy esa frontera comienza a desdibujarse. Hablamos de un continuo urbano-rural donde las ciudades y el campo se necesitan mutuamente”, explicó.
Arriaga Jordán subrayó que detrás de los alimentos que llegan a la mesa, del agua que abastece a las zonas urbanas y de los servicios ambientales que brindan los bosques, existen comunidades que cuidan y gestionan esos territorios.
“El gran reto es reconocer que detrás del agua que consumimos y de los bosques que la producen hay personas y comunidades que conservan esos espacios”, enfatizó.
Ante los desafíos económicos que enfrenta el campo, el investigador destacó que el Instituto de Ciencias Agropecuarias y Rurales impulsa desde 2009 una visión multidisciplinaria a través de la Maestría en Agroindustria Rural, Desarrollo Territorial y Turismo Agroalimentario.
El programa busca fortalecer las economías locales mediante productos con identidad regional y nuevas experiencias vinculadas al territorio. Entre los ejemplos mencionados se encuentran los quesos de Aculco, el mezcal del sur del Estado de México, el café mexiquense y las rutas turísticas gastronómicas y artesanales.
En este modelo, explicó, el valor ya no reside únicamente en vender un producto, sino en ofrecer una experiencia ligada a la historia, la cultura y el patrimonio de cada región.
“La producción agropecuaria sigue siendo fundamental, pero ya no puede absorber toda la fuerza de trabajo. La idea es transformar localmente esos productos, generar identidad y crear nuevas actividades económicas. El turismo agroalimentario genera ingresos adicionales y fortalece el arraigo de las y los jóvenes”, señaló.
El ICAR también desarrolla investigaciones sobre producción animal campesina, agroecología de montaña, procesos sociales rurales, género, juventudes, migración, conservación forestal, cambio climático y sistemas agroalimentarios, en colaboración con distintas facultades de la UAEMéx.
De acuerdo con Arriaga Jordán, el objetivo es formar especialistas capaces de incidir en políticas públicas, organizaciones sociales, universidades y proyectos comunitarios.
“Nuestra misión es desarrollar investigación y formar capital humano para mejorar las condiciones de vida de las poblaciones rurales”, puntualizó.
Para el investigador, la conmemoración del Día Mundial del Desarrollo Rural representa una oportunidad para que gobiernos, universidades y sociedad reconozcan la importancia estratégica del medio rural.
“Volteemos los ojos al medio rural. Ahí están quienes producen nuestros alimentos, quienes conservan los bosques que abastecen de agua a nuestras ciudades y quienes mantienen vivas muchas de nuestras tradiciones”, concluyó.

