CHARLY CARRETO
Cuando todo parecía marchar en calma en el Estado de México, sobre todo en el Gobierno, cada día que pasa van saliendo más trapitos al sol.
En primer lugar, un tema del que ya hemos hablado en esta columna: la extorsión de la que son víctimas los dueños de Verificentros en la entidad mexiquense. Recordemos que se les pide a los empresarios una cuota mensual de 80 mil pesos, independientemente del pago de su concesión.
Uno de los implicados es Raúl Piña Horta, director general de Prevención y Control de la Contaminación Atmosférica, quien también ha involucrado al líder estatal del PVEM, José Couttolenc; a la secretaria del Medio Ambiente, Alhely Rubio Arronis, y hasta al mismo Jorge Emilio González, el llamado “Niño Verde”.
El segundo tema: las plazas vendidas en la Secretaría de Educación, Ciencias, Tecnología e Innovación, a cargo de Miguel Ángel Hernández Espejel. A decir verdad, e independientemente de los servidores públicos de esta dependencia que hayan sido detenidos, el secretario de Educación también tiene responsabilidad. En todos esos nombramientos o venta de plazas hay presunta responsabilidad del titular de Educación.
Pero la última, y no es cosa menor, es la detención de Lino Rodríguez González, quien se desempeñaba como coordinador general de Gobierno de la Región Sur-Sureste del Estado de México.
Fue capturado en Toluca en un operativo conjunto de la Secretaría de Seguridad federal, la Fiscalía del Edomex y la Marina, bajo cargos de secuestro y delincuencia organizada.
Y después de esto, ¿qué más viene? O como dicen en Pronósticos Deportivos: más lo que se acumule en próximos días.
También hay que recordar que se acercan varios cambios en el gabinete de la gobernadora Delfina Gómez.
DE SALIDA: ¿De cuál soberanía habla la inquilina de Palacio Nacional? Porque desde ahora se cura en salud diciendo que no quiere injerencia extranjera en el proceso electoral de 2027. Le pregunto: ¿entonces por qué permitir que haya gente de Bolivia, españoles y colombianos en México, hablando de la soberanía y tratando, según ellos, de hacer creer que la izquierda es lo mejor? ¿Eso no es injerencia de extranjeros? Además, hacen un llamado para seguir apoyando a la izquierda.
En sus llamados conservatorios o asambleas que se han realizado en todo el país, la gente que habla de la soberanía son personas extranjeras de izquierda; por lo tanto, es una incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace.
Así es como la inquilina de Palacio Nacional engaña a mis mexicanos.
PARA CERRAR: En la política mexicana estamos acostumbrados a medir a los gobiernos por las obras que más ruido hacen: un puente, una avenida, un edificio o una inauguración con cientos de fotografías. Sin embargo, hay decisiones que difícilmente generan aplausos inmediatos, pero que terminan teniendo un impacto mucho más profundo.
Mientras muchos gobiernos siguen apostando por el cemento, la administración de Ricardo Moreno decidió iniciar un programa de recuperación del arbolado urbano que, en apenas una semana, permitió la plantación de 9 mil árboles en distintas delegaciones, parques, camellones y vialidades de la capital mexiquense.
Cada árbol representa sombra para las familias, mejor calidad del aire, menor temperatura en las calles, mayor captación de agua de lluvia y un paso hacia una ciudad más preparada frente a los efectos del cambio climático. En otras palabras, invertir en árboles también es invertir en salud pública, movilidad y calidad de vida.
Lo más interesante de esta estrategia es el mensaje político que envía. Durante muchos años, el medio ambiente fue visto como un tema secundario en las administraciones municipales. Hoy parece ocupar un lugar distinto dentro de las prioridades del gobierno de Ricardo Moreno.
Desde luego, el reto apenas comienza. Plantar miles de árboles es una buena noticia; mantenerlos vivos será la verdadera prueba del compromiso institucional. Ahí estará el éxito o el fracaso de esta política pública.
Pero también es justo reconocer cuando un gobierno toma decisiones que van más allá de la rentabilidad electoral inmediata. Un árbol no da votos al día siguiente de ser sembrado; sus beneficios llegan con el tiempo. Apostar por ello requiere visión y constancia.
Toluca necesita más áreas verdes, espacios públicos dignos y acciones que trasciendan una administración. Si este programa mantiene el ritmo y, sobre todo, garantiza el cuidado de cada ejemplar, Ricardo Moreno podría dejar uno de los legados ambientales más importantes que haya tenido la capital mexiquense en los últimos años.
A veces gobernar también significa pensar en quienes caminarán estas calles dentro de veinte años. Y esa, sin duda, es una forma inteligente de hacer política.
¡Alguien lo tenía que decir!
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