La senadora Virginia Magaña afirmó que los pueblos originarios representan un pilar fundamental para la conservación del medio ambiente y la preservación de la identidad cultural de México, al considerar que los conocimientos ancestrales transmitidos de generación en generación constituyen una guía para construir un modelo de desarrollo más sostenible y respetuoso con la naturaleza.
Durante el conversatorio «Raíces que nos unen: saberes ancestrales para vivir en armonía», realizado en el municipio de Comonfort, la legisladora destacó que, frente a los desafíos ambientales que enfrenta el país y a un mundo cada vez más industrializado, resulta indispensable reconocer y valorar la experiencia de las comunidades indígenas, cuya relación con la tierra ha permitido conservar recursos naturales, tradiciones y formas de organización comunitaria.
Virginia Magaña señaló que el cuidado del medio ambiente no puede entenderse únicamente desde una perspectiva ecológica, sino también como una forma de preservar la cultura, las costumbres y el patrimonio de los pueblos originarios. «Las comunidades originarias nos enseñan que cuidar el medio ambiente no es una tarea aislada, sino una forma de vivir. Preservar sus saberes también significa proteger la tierra, las semillas, el agua y el patrimonio cultural que da identidad a nuestros pueblos», expresó.
Durante el encuentro, portadores de saberes ancestrales compartieron la importancia de conservar los oficios tradicionales como una manera de fortalecer el tejido social y mantener una relación armónica con el entorno. Consuelito Venancio, especialista en el manejo del maíz y la elaboración de tortillas ceremoniales, explicó que esta tradición depende del cuidado de la tierra, la semilla y la milpa, elementos que consideró inseparables de la cultura alimentaria mexicana. Asimismo, reconoció los retos que enfrenta la producción tradicional frente a los procesos industriales, aunque reiteró su compromiso de transmitir estos conocimientos a las nuevas generaciones.
En el conversatorio también participaron el maestro cestero Rodrigo Rodríguez, quien relató cómo aprendió su oficio desde la infancia y continúa elaborando cada pieza con las técnicas heredadas por sus antepasados, así como el maestro molcajetero Juan Manuel Quintero, quien lamentó que herramientas tradicionales como el metate hayan perdido presencia pese a formar parte de la historia gastronómica y cultural del país. Por su parte, Carlos Martínez, representante del grupo de danza chichimeca Los Guamares, afirmó que el mayor patrimonio de las comunidades radica en las personas que conservan y comparten el conocimiento ancestral.
Al clausurar el conversatorio, la senadora sostuvo que las experiencias compartidas en Comonfort demuestran que los pueblos originarios desempeñan un papel esencial no solo en la preservación de las tradiciones, sino también en la protección del medio ambiente y la construcción de un desarrollo sustentable. Recordó que la reciente reforma constitucional en materia de derechos de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas constituye un avance significativo para el reconocimiento de estos sectores, aunque subrayó que su eficacia dependerá de una adecuada implementación y del respaldo permanente de las instituciones públicas.

