La senadora del PRI por Colima, Mely Romero Celis, lanzó un severo señalamiento contra el gobierno estatal tras la agresión física sufrida por el periodista Pablo Ávila, al advertir que el ataque no es un hecho aislado, sino parte de un clima de hostigamiento y persecución contra quienes ejercen el periodismo en la entidad. La legisladora sostuvo que la violencia contra comunicadores se ha convertido en un patrón cada vez más frecuente y responsabilizó a las autoridades de no garantizar las condiciones mínimas para el libre ejercicio de la libertad de expresión.
A través de un mensaje difundido en sus redes sociales, Romero afirmó que la golpiza contra Pablo Ávila debe indignar a toda la sociedad colimense, especialmente porque ocurre en un contexto en el que, aseguró, desde el poder se promueven campañas para desacreditar a periodistas y medios de comunicación incómodos para el gobierno, en lugar de atender las denuncias y críticas que éstos realizan.
La legisladora recordó que en los últimos meses diversos espacios informativos han enfrentado presiones, ataques y hasta la desaparición de sus plataformas digitales, como ocurrió, dijo, con Avanzada, La Lealtad y Líneas Delgadas, hechos que, en su opinión, evidencian una preocupante escalada de acciones dirigidas a silenciar voces críticas. A ello se suma, señaló, la agresión física sufrida por Pablo Ávila, quien fue atacado mientras realizaba su labor periodística.
Romero hizo un llamado directo al titular del Poder Ejecutivo estatal para asumir su responsabilidad y emprender acciones inmediatas que garanticen la seguridad de periodistas, reporteros y comunicadores en Colima, al considerar que la omisión gubernamental sólo contribuye a profundizar un ambiente de intimidación que pone en riesgo el derecho de la ciudadanía a estar informada.
Asimismo, convocó a todos los actores políticos, tanto del oficialismo como de la oposición, a respetar la libertad de expresión y aceptar la crítica como parte esencial de la vida democrática. Reconoció que en ocasiones la cobertura periodística puede resultar incómoda o incluso contener errores, pero sostuvo que la respuesta jamás debe ser la descalificación, la burla, el uso del aparato gubernamental para desprestigiar a periodistas o, peor aún, permitir un entorno donde la violencia termine imponiéndose sobre el debate público.
Incluso, señaló que ella misma ha sido objeto de publicaciones que considera injustas; sin embargo, afirmó que la respuesta debe limitarse al derecho de réplica y nunca al abuso del poder ni a la confrontación contra quienes ejercen el periodismo.
La senadora también reconoció públicamente el trabajo de diversos medios digitales y periodistas independientes de Colima, entre ellos Rotativa Libre, PX Press, Archivo Digital, Colima Digital, Manzanillo News, Origen Informativo, así como de los comunicadores Max Cortés, Óscar Adrián, Carlos Arévalo, El Tigre y Pablo Ávila, al destacar que su labor fortalece la rendición de cuentas y permite a la sociedad conocer tanto los aciertos como las deficiencias de quienes ocupan cargos públicos.
Finalmente, Mely Romero advirtió que la violencia contra periodistas es incompatible con cualquier régimen democrático y sostuvo que intentar callar a la prensa mediante amenazas, campañas de desprestigio o agresiones físicas constituye una grave señal del deterioro de las libertades en Colima y en el país. «La violencia es inaceptable. Que se busque callar a periodistas es intolerable», sentenció.

