En el marco del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) hizo un llamado a reconocer y valorar la contribución histórica, cultural y social de las mujeres afrodescendientes, cuyo legado ha sido fundamental en la construcción de la identidad nacional, aunque durante siglos permaneció invisibilizado por procesos históricos que limitaron el reconocimiento de la diversidad que caracteriza al país.

La académica de la Facultad de Humanidades, Georgina Flores García, destacó que la herencia africana forma parte esencial de las raíces de México y subrayó que comprender esta realidad representa un paso indispensable para fortalecer la inclusión, combatir la discriminación y construir una sociedad más consciente de su riqueza multicultural.

En el contexto de esta conmemoración internacional, la especialista explicó que la exclusión de la población afrodescendiente no es un fenómeno reciente, sino el resultado de un proceso histórico que se consolidó durante el siglo XIX, cuando prevaleció una visión de identidad nacional sustentada en el llamado «blanqueamiento». Esta perspectiva, señaló, dejó fuera de la narrativa oficial la influencia de millones de personas de ascendencia africana que participaron activamente en la conformación del país.

Flores García recordó que la presencia africana en México se remonta al periodo virreinal, cuando miles de personas fueron trasladadas al territorio novohispano. Desde entonces, las mujeres afrodescendientes desempeñaron un papel determinante en la preservación de tradiciones, conocimientos, prácticas culturales y formas de organización comunitaria que, con el paso del tiempo, se integraron a la vida cotidiana de la nación.

La investigadora enfatizó que la influencia africana continúa presente en múltiples aspectos de la cultura mexicana, desde la gastronomía hasta el lenguaje. Productos de consumo cotidiano como la jamaica, el azúcar y el café forman parte de ese legado, al igual que diversas expresiones lingüísticas y manifestaciones culturales que han enriquecido el patrimonio nacional.

«Es importante ser conscientes de que no provenimos solamente de dos raíces, la española y la indígena. África es parte de nuestra maternidad. Todos los días en las mesas mexicanas estamos consumiendo algo que proviene de ese continente. La jamaica, el azúcar, el café, incluso algunas palabras como ‘mochila’ tienen una raíz africana. Y en la profundidad de nuestra historia están ellas, las mujeres a las que les debemos mucho», expresó.

La académica sostuvo que el desconocimiento de esta herencia histórica contribuye a perpetuar prácticas de discriminación tanto racial como de género. Por ello, afirmó que la educación y la conciencia histórica constituyen herramientas fundamentales para erradicar prejuicios y fomentar una cultura basada en el respeto, la igualdad y el reconocimiento de la diversidad.

En ese sentido, señaló que las instituciones de educación superior tienen una responsabilidad estratégica en la formación de nuevas generaciones capaces de comprender la pluralidad que distingue a México. A través de una enseñanza incluyente y de la recuperación de historias tradicionalmente relegadas, dijo, es posible avanzar hacia una sociedad más equitativa.

«La inclusión no es solamente sumar personas, es reconocerlas, escucharlas y entender que forman parte de nosotros. El cambio empieza en cada uno. Si en la universidad tenemos los elementos de conciencia histórica y una enseñanza inclusiva, poco a poquito esto será posible», afirmó.

Flores García también destacó que la población afrodescendiente mantiene una presencia significativa en entidades como Guerrero, Veracruz, Oaxaca y el Estado de México, reflejo de la riqueza multicultural que distingue al país. En estos territorios, explicó, las comunidades afromexicanas continúan preservando expresiones culturales, tradiciones y formas de organización que fortalecen el tejido social y enriquecen la diversidad nacional.

Asimismo, resaltó la labor de diversas mujeres afromexicanas que han impulsado cambios importantes desde distintos ámbitos de la vida pública. Entre ellas mencionó a la congresista y activista Rosa María Castro Salinas, la defensora de los derechos humanos Rosa María Hernández Fita y la exsenadora Celeste Sánchez Sugía, quienes han promovido iniciativas orientadas a ampliar derechos, fortalecer la participación ciudadana y romper estereotipos de género.

La investigadora también recordó la relevancia del Encuentro Nacional de Pueblos Negros, realizado cada año en Pinotepa Nacional, como un espacio dedicado al análisis de los desafíos que enfrentan las comunidades afrodescendientes, además de promover la difusión de sus manifestaciones artísticas, gastronómicas y culturales.

«En este país las mujeres afromexicanas van a la vanguardia en reformas e iniciativas que benefician a niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres. Cada año se realiza un encuentro de Pueblos Negros en Pinotepa Nacional, donde se aborda el acontecer de la sociedad con respecto a esta población, pero también se visibiliza su presencia en las expresiones artísticas, gastronómicas y culturales», puntualizó.

Finalmente, en el marco del Día Internacional de la Mujer Afrodescendiente, Georgina Flores García convocó tanto a la comunidad universitaria como a la sociedad mexicana a reconocer el legado de quienes resistieron al olvido y contribuyeron de manera decisiva a la construcción del país.