Por Daniel Lee
La política migrante está entrando en una etapa distinta. Ya no basta con hablar de los millones de mexicanos que viven en Estados Unidos, de las remesas que sostienen a miles de comunidades o de la importancia electoral de quienes viven fuera del país. El verdadero desafío es convertir esa fuerza social en organización, representación y capacidad para resolver problemas concretos.
Lo ocurrido en el ejido San Carlos, municipio de Jiménez, Coahuila, es una muestra de ese cambio.
En una asamblea de Nación Migrante, encabezada por su delegado en la entidad, Francisco Jesús Romo Esquivel, se nombró al coordinador municipal y se avaló al coordinador distrital. A primera vista podría parecer un movimiento más dentro de la construcción de una estructura territorial. Pero sería un error reducirlo a eso.
Lo importante es lo que esa estructura comienza a hacer.
La reunión no se quedó en cargos, discursos o declaraciones. Puso sobre la mesa programas dirigidos a familias mexicanas de ambos lados de la frontera: mecanismos para transferir recursos desde Estados Unidos a México, servicios de salud, atención nutricional y dental, así como esquemas de protección ante gastos funerarios.
Ahí está una de las claves de la política migrante que viene: la organización tendrá legitimidad en la medida en que sea capaz de convertir representación en beneficios tangibles.
El caso de Fiado, por ejemplo, apunta a un problema cotidiano pero de enorme importancia. Millones de mexicanos dependen de las transferencias que sus familiares realizan desde Estados Unidos. Cada comisión cobrada representa dinero que deja de llegar a una familia. Una herramienta que permita realizar transferencias sin costo puede significar más recursos disponibles para alimentación, educación, vivienda o salud.
Lo mismo ocurre con el programa de atención médica anunciado en la asamblea. Con una aportación anual de 119 pesos, las familias pueden acceder durante el año a consultas médicas y atención virtual de nutrición y odontología. No se trata únicamente de ofrecer un servicio: se trata de reconocer que muchas familias migrantes viven con una realidad transnacional y necesitan soluciones que funcionen independientemente de dónde se encuentre el integrante que genera los ingresos.

