En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) hicieron un llamado a la población para reforzar las medidas de prevención frente a una enfermedad que, en muchos casos, avanza de forma silenciosa y puede ocasionar graves daños al hígado si no se detecta y atiende oportunamente.

El médico general de la Clínica Multidisciplinaria de Salud (CMS) de la UAEMéx, Randy de los Santos Vega, destacó que la vacunación, la higiene personal, la adopción de hábitos saludables y las revisiones médicas periódicas representan las estrategias más efectivas para disminuir el riesgo de contraer hepatitis y evitar complicaciones que pueden comprometer seriamente la salud.

El especialista explicó que la hepatitis consiste en la inflamación del hígado, órgano fundamental para el metabolismo, la eliminación de toxinas y la producción de sustancias esenciales para el organismo. Aunque esta inflamación puede tener diferentes causas, las infecciones virales continúan siendo una de las principales responsables de esta enfermedad a nivel mundial.

Uno de los mayores retos para combatir la hepatitis, señaló De los Santos Vega, es que con frecuencia la enfermedad evoluciona sin presentar síntomas evidentes durante sus primeras etapas. Esta característica provoca que muchas personas desconozcan que están infectadas hasta que el daño hepático es considerable, reduciendo las posibilidades de un tratamiento oportuno y aumentando el riesgo de desarrollar complicaciones como cirrosis o cáncer de hígado.

Cuando la enfermedad comienza a manifestarse, los pacientes pueden experimentar síntomas como fatiga persistente, fiebre, náuseas, vómito, dolores musculares y abdominales, además de una coloración amarillenta en la piel y en la parte blanca de los ojos, conocida como ictericia. Sin embargo, el especialista insistió en que la ausencia de estos signos no significa que el hígado esté libre de afectaciones, por lo que resulta indispensable acudir a revisiones médicas preventivas.

Durante su intervención, el médico universitario explicó que existen diferentes tipos de hepatitis viral y que cada una posee mecanismos de transmisión específicos, razón por la cual las medidas de prevención también varían según el tipo de virus.

En el caso de la hepatitis A, detalló, el contagio ocurre principalmente por el consumo de agua o alimentos contaminados con el virus. Debido a ello, mantener una adecuada higiene personal constituye una de las formas más eficaces de evitar la enfermedad. Lavarse las manos correctamente antes de preparar o consumir alimentos, así como después de acudir al sanitario, además de garantizar condiciones higiénicas durante la preparación y almacenamiento de los alimentos, son acciones sencillas que reducen considerablemente el riesgo de infección.

Respecto a las hepatitis B y C, De los Santos Vega indicó que estas se transmiten principalmente por el contacto con sangre o fluidos corporales infectados. Por ello, recomendó utilizar preservativos durante las relaciones sexuales y evitar compartir agujas, jeringas o cualquier objeto punzocortante, incluyendo instrumentos para perforaciones, tatuajes o artículos de higiene personal que puedan entrar en contacto con sangre.

El especialista destacó que en la actualidad existen importantes avances médicos para enfrentar esta enfermedad. Las pruebas de detección permiten identificar oportunamente la presencia del virus incluso antes de que aparezcan síntomas, mientras que los tratamientos disponibles han demostrado ser eficaces para controlar la infección y mejorar la calidad de vida de los pacientes, especialmente cuando el diagnóstico se realiza en etapas tempranas.

No obstante, enfatizó que la prevención continúa siendo la herramienta más poderosa para combatir la hepatitis. En este sentido, subrayó la relevancia de mantener actualizado el esquema nacional de vacunación, particularmente contra la hepatitis B, ya que la inmunización representa una medida segura, eficaz y ampliamente respaldada por la evidencia científica para prevenir nuevas infecciones.

Asimismo, recordó que fomentar hábitos saludables favorece el funcionamiento adecuado del hígado y contribuye a disminuir otros factores que pueden agravar las enfermedades hepáticas. Una alimentación equilibrada, evitar el consumo excesivo de alcohol, mantener un peso saludable y acudir regularmente a consultas médicas forman parte de una estrategia integral para proteger este órgano vital.

En el contexto del Día Mundial contra la Hepatitis, la comunidad médica insiste en que la información y la prevención son elementos clave para disminuir el impacto de esta enfermedad, que continúa representando un desafío de salud pública en numerosos países. La detección temprana no solo mejora el pronóstico de quienes viven con hepatitis, sino que también contribuye a reducir la transmisión mediante un tratamiento oportuno y el seguimiento médico adecuado.

Finalmente, Randy de los Santos Vega exhortó tanto a la comunidad universitaria como a la población en general a fortalecer una cultura de autocuidado y prevención. Acudir a revisiones médicas periódicas, atender cualquier síntoma relacionado con la salud hepática, mantener las vacunas al día y adoptar prácticas de higiene son acciones que, además de proteger la salud individual, contribuyen a prevenir nuevos casos de hepatitis y a construir comunidades más saludables e informadas.