Cualiacán, Sinaloa. En los planteles educativos de Sinaloa se regulará el uso de teléfonos celulares y dispositivos electrónicos durante el horario escolar; no se trata de una prohibición, sino de una restricción para los estudiantes bajo reglas que deberá establecer la Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC). La reforma, aprobada este jueves por el Congreso del Estado de Sinaloa, busca prevenir riesgos como el ciberacoso, reducir las distracciones en las aulas y fortalecer la concentración y el aprendizaje de niñas, niños y adolescentes.
Por unanimidad, el Pleno del Congreso del Estado aprobó el dictamen que reforma la Ley de Educación y la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Sinaloa para regular el uso de teléfonos celulares y demás dispositivos electrónicos durante el horario escolar en instituciones de educación básica y media superior.
La reforma establece que no existe una prohibición absoluta del uso de celulares en las escuelas, sino una regulación que permitirá su utilización únicamente con fines académicos o en casos de emergencia debidamente justificados. La aplicación de las nuevas disposiciones quedará en manos de la SEPyC, dependencia que deberá definir los lineamientos específicos para cada plantel educativo.
Durante la discusión del dictamen, el diputado del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge González Flores, celebró la aprobación de una iniciativa que, recordó, fue presentada por su grupo parlamentario hace más de un año, pero permaneció sin dictaminar hasta que el debate sobre el uso de teléfonos celulares en las aulas adquirió relevancia nacional.
Durante su intervención en tribuna, González Flores sostuvo que la reforma no busca prohibir la tecnología, sino establecer reglas claras para que los dispositivos electrónicos sean una herramienta para la educación y no una distracción que afecte el desarrollo académico y social de las y los estudiantes.
“Lo importante es que hoy estamos dando un paso en favor de nuestras niñas, niños y adolescentes. La tecnología debe estar al servicio de la educación y no convertirse en un obstáculo para el aprendizaje”, expresó.
La Comisión Dictaminadora concluyó que, aunque las iniciativas presentadas por distintos grupos parlamentarios tenían diferencias en su contenido, todas coincidían en la necesidad de regular el uso de dispositivos electrónicos dentro de las aulas para garantizar ambientes de aprendizaje adecuados, libres de distracciones y con un enfoque de prevención de riesgos digitales.
La reforma responde a una preocupación creciente por el uso excesivo de la tecnología entre niñas, niños y adolescentes, fenómeno que diversos estudios han relacionado con una disminución en la capacidad de concentración, el rendimiento escolar y la convivencia dentro de los planteles educativos.
El dictamen advierte que la regulación no pretende limitar el acceso a la tecnología, sino convertirla en un complemento pedagógico y no en un factor que afecte el proceso de enseñanza-aprendizaje. Incluso retoma recomendaciones de la UNESCO, organismo que ha señalado que la sola presencia de un teléfono celular puede reducir la capacidad de aprendizaje del alumnado.
Las cifras respaldan esta preocupación. En México, el 81.2 % de la población de seis años o más utiliza internet, mientras que entre adolescentes de 12 a 17 años el acceso a computadoras e internet alcanza entre el 80 % y el 94 %. Además, un estudio de la Escuela de Economía de Londres concluyó que restringir el uso de teléfonos celulares durante las clases puede incrementar el rendimiento académico hasta en un 6.4 %.
Ciberacoso y salud mental
El dictamen también pone énfasis en los riesgos asociados al uso desmedido de dispositivos electrónicos. De acuerdo con diversos estudios, el 11 % de los adolescentes presenta un uso problemático de redes sociales con comportamientos similares a los de una adicción.
Asimismo, datos del reporte OpiNNa indican que el teléfono celular es el principal medio para navegar por internet, utilizado por el 84 % de los menores, mientras que el 22 % ha reportado situaciones de hostigamiento, contacto con desconocidos o alguna otra incidencia relacionada con el entorno digital.
Además del impacto académico, especialistas han documentado efectos sobre la salud mental, como trastornos del sueño, ansiedad, agotamiento cognitivo y mayor exposición al ciberacoso. Frente a este panorama, el Congreso de Sinaloa consideró necesario establecer un marco legal que privilegie el interés superior de la niñez.
SEPyC tendrá 120 días para emitir los protocolos
La reforma incorpora el Artículo 98 Bis a la Ley de Educación del Estado de Sinaloa, mediante el cual se establece que el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos deberá realizarse bajo la supervisión de docentes y directivos.
La Secretaría de Educación Pública y Cultura (SEPyC) contará con 120 días naturales para emitir los protocolos oficiales que definirán cómo se aplicará la regulación en las escuelas de educación básica y media superior. Estos lineamientos deberán privilegiar la protección integral de niñas, niños y adolescentes, así como la prevención de cualquier forma de violencia digital.
Entre las disposiciones destaca la obligación de implementar mecanismos de filtrado en las redes de internet financiadas con recursos públicos para impedir el acceso a contenidos inapropiados, como pornografía o discursos de odio.
La legislación también establece que ningún estudiante podrá ser sancionado cuando utilice un dispositivo electrónico para documentar o evidenciar casos de abuso, violencia o acoso escolar, protegiendo así su integridad y garantizando mecanismos de denuncia.

