El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue oficializado este sábado como candidato presidencial del Partido de los Trabajadores (PT) para las elecciones generales de octubre, en las que buscará un cuarto mandato al frente del país sudamericano. Durante la convención nacional de la fuerza política, también fue ratificado Geraldo Alckmin como candidato a la Vicepresidencia, manteniendo la fórmula que gobierna actualmente Brasil.

La convención reunió en São Paulo a dirigentes, legisladores, militantes y partidos aliados para dar inicio formal a la campaña electoral. Lula, de 80 años, afronta la que ha señalado será probablemente su última contienda presidencial y llega respaldado por una amplia coalición de fuerzas de centroizquierda, en un intento por mantener la continuidad de su proyecto político frente al avance de la derecha brasileña.

El principal adversario del mandatario será el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien fue postulado la semana pasada por el Partido Liberal (PL). La contienda se perfila como una nueva confrontación entre la izquierda encabezada por Lula y el movimiento conservador identificado con el bolsonarismo, en un escenario marcado por la polarización política que ha caracterizado a Brasil en los últimos años.

La elección presidencial también se desarrollará en un contexto de tensiones diplomáticas entre Brasil y Estados Unidos, luego de diferencias públicas entre Lula y el presidente estadounidense Donald Trump, así como de recientes fricciones con el gobierno argentino de Javier Milei, quien ha expresado abiertamente su respaldo a Flávio Bolsonaro. La defensa de la soberanía nacional, la política económica y la seguridad figuran entre los principales ejes de la campaña del mandatario brasileño.