En el marco del Día Internacional de la Planificación Familiar, especialistas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) hicieron un llamado a fortalecer la educación sexual basada en evidencia científica y promover el acceso a servicios de salud que permitan a la población ejercer de manera plena sus derechos sexuales y reproductivos.
La planificación familiar representa mucho más que la elección de un método anticonceptivo. Se trata de un derecho humano fundamental que brinda a las personas la posibilidad de decidir de forma libre, voluntaria e informada cuándo desean tener hijos, cuántos desean tener o incluso si deciden no hacerlo. Este derecho, además de favorecer la autonomía personal, impacta de manera positiva en la salud, el bienestar familiar y la calidad de vida de la población.
Así lo expresó María del Carmen Dionicio Shingu, jefa de enfermeras de la Clínica Multidisciplinaria de Salud (CMS) de la UAEMéx, quien destacó que el acceso oportuno a información científica, orientación profesional y métodos anticonceptivos adecuados constituye uno de los pilares para garantizar una adecuada salud sexual y reproductiva.
La especialista explicó que la planificación familiar debe desarrollarse siempre con respeto absoluto a los derechos humanos, la identidad, la ideología y el proyecto de vida de cada persona. En este sentido, señaló que cada individuo tiene necesidades distintas, por lo que resulta indispensable recibir asesoría médica personalizada antes de elegir el método anticonceptivo más adecuado.
Asimismo, enfatizó que el personal de salud desempeña un papel esencial en este proceso, ya que tiene la responsabilidad de ofrecer información clara, actualizada y sustentada en evidencia científica para que las personas puedan tomar decisiones conscientes sobre su vida reproductiva y sexual.
Uno de los beneficios más importantes de la planificación familiar es la prevención de riesgos durante el embarazo. Dionicio Shingu explicó que una adecuada preparación permite proteger tanto la salud de la madre como la del futuro bebé mediante consultas preconcepcionales, valoraciones médicas integrales y un seguimiento oportuno durante la gestación.
Estas acciones preventivas permiten detectar oportunamente factores de riesgo, mejorar las condiciones de salud antes del embarazo y favorecer un desarrollo gestacional saludable, reduciendo complicaciones que pueden poner en peligro la vida de la madre o del recién nacido.
Actualmente existen diversas alternativas anticonceptivas que ofrecen opciones para distintas etapas de la vida y condiciones de salud. Entre ellas destacan el condón masculino y femenino, el dispositivo intrauterino (DIU), los anticonceptivos hormonales, los métodos inyectables y la anticoncepción de emergencia.
Sin embargo, la especialista insistió en que la elección del método no debe basarse en recomendaciones de amigos, familiares o información difundida en redes sociales, donde con frecuencia circulan mitos y datos sin sustento científico. Por el contrario, subrayó la importancia de acudir con profesionales de la salud capacitados que orienten sobre la eficacia, ventajas, posibles efectos secundarios y características de cada alternativa.
Uno de los principales retos que aún enfrenta la sociedad, señaló Dionicio Shingu, es precisamente combatir la desinformación que existe alrededor de la anticoncepción. Persisten falsas creencias que generan temor, desconfianza o rechazo hacia determinados métodos, situación que puede traducirse en embarazos no planeados o en prácticas sexuales de riesgo.
En este contexto, resaltó la importancia del uso correcto del condón, considerado uno de los métodos más eficaces para prevenir tanto embarazos no deseados como infecciones de transmisión sexual (ITS). Por ello, exhortó especialmente a las y los jóvenes a buscar información en fuentes oficiales y acudir a los servicios médicos cuando tengan dudas relacionadas con su salud sexual.
La especialista también recordó que la planificación familiar no es una responsabilidad exclusiva de las mujeres, sino una tarea compartida entre mujeres y hombres. Ambos deben involucrarse activamente en el cuidado de su salud sexual y reproductiva, participar en la toma de decisiones y asumir corresponsablemente las acciones necesarias para prevenir riesgos.
En este sentido, destacó que fortalecer la comunicación dentro de las familias permite hablar de estos temas con mayor apertura, confianza y sin prejuicios. El diálogo informado contribuye a derribar estigmas, promover relaciones saludables y fomentar una cultura de respeto hacia las decisiones individuales.
Las instituciones educativas también desempeñan un papel estratégico en esta labor preventiva. Para Dionicio Shingu, las universidades tienen la responsabilidad de acercar información confiable y generar espacios permanentes de educación para la salud que fortalezcan el autocuidado entre la comunidad estudiantil.
Como parte de estas acciones, la Clínica Multidisciplinaria de Salud de la UAEMéx desarrolla jornadas, talleres y campañas enfocadas en temas como el uso correcto del condón, salud sexual y reproductiva, autoexploración mamaria, nutrición, consulta ginecológica y consejería en planificación familiar.
Además, la clínica ofrece servicios médicos de primer nivel a costos accesibles para las y los estudiantes, facilitando el acceso a consultas especializadas y orientación profesional para quienes requieren atención o asesoría.
Finalmente, María del Carmen Dionicio Shingu invitó a la comunidad universitaria y a la población en general a ejercer una sexualidad responsable, libre de prejuicios y sustentada en el autocuidado. Reiteró que acudir oportunamente a los servicios de salud, solicitar orientación profesional y construir un proyecto de vida informado son decisiones que fortalecen el bienestar individual, familiar y social.

