El arte como herramienta para cuestionar las narrativas dominantes, visibilizar experiencias históricamente silenciadas y abrir caminos hacia una transformación colectiva tomó forma en el Museo Universitario “Leopoldo Flores” de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), con la inauguración de la exposición “Todo lo que no se nombra arde. Cartografías para perdernos juntas”, del colectivo Ellas Cortan.

La muestra, integrada por 42 piezas, propone un recorrido por las memorias, experiencias y relatos fragmentados que atraviesan la identidad y la experiencia de las mujeres. Mediante collage, ensamblaje y la utilización de materiales y objetos encontrados o heredados, las artistas construyen una narrativa que parte del fragmento para recuperar aquello que durante años ha permanecido fuera de los discursos dominantes.

La exposición forma parte de la 19 Convocatoria de “Arte Abierto, Arte para Todos”, iniciativa de la UAEMéx orientada a fortalecer el acceso a la creación artística y a consolidar espacios universitarios abiertos, incluyentes y participativos.

Durante la inauguración, la rectora de la UAEMéx, Martha Patricia Zarza Delgado, sostuvo que el arte tiene la capacidad de hacer visibles realidades que durante mucho tiempo han permanecido ocultas, pero también de provocar preguntas y modificar la manera en que una sociedad observa su propia realidad.

“En la UAEMéx entendemos que acercar el arte y la cultura es vital para consolidar una universidad progresista”, afirmó la rectora, al señalar que las expresiones artísticas pueden incomodar, sensibilizar y transformar la mirada cotidiana de las comunidades.

En ese sentido, destacó que el Museo Universitario “Leopoldo Flores” mantiene una vocación que rebasa la exhibición de obras para convertirse en un punto de encuentro entre la universidad y la sociedad. Desde esta perspectiva, dijo, la cultura forma parte de una educación superior comprometida con la comprensión de las problemáticas sociales desde una dimensión humana.

Zarza Delgado subrayó además que iniciativas como esta exposición contribuyen a formar profesionistas sensibles frente a los desafíos de su entorno y fortalecen una concepción de la universidad basada en la igualdad, la participación y los cuidados.

La propuesta curatorial de Ellas Cortan coloca en el centro las experiencias femeninas y las formas en que estas han sido construidas, representadas y, en numerosos casos, omitidas. Los objetos recuperados, las imágenes fragmentadas y las composiciones ensambladas funcionan como piezas de una memoria colectiva que no pretende ofrecer una sola interpretación, sino propiciar nuevas preguntas sobre la manera en que se habita el mundo siendo mujer.

Para Cynthia Ortega Salgado, secretaria de Identidad y Cultura de la UAEMéx, la exposición constituye una muestra de cómo el arte puede contribuir a desmontar arquetipos y representaciones sociales que han limitado históricamente la participación de las mujeres en distintos ámbitos.

Explicó que “Todo lo que no se nombra arde” es uno de los tres proyectos seleccionados mediante la convocatoria “Arte Abierto, Arte para Todos”, estrategia que busca fortalecer una política cultural universitaria abierta y accesible.

La funcionaria destacó que, durante décadas, las mujeres fueron relegadas de diversos espacios de creación y representación, por lo que este proyecto plantea una reflexión sobre las distintas maneras de habitar el mundo desde las experiencias femeninas.

“El arte emancipa, tanto a quienes crean como a quienes observan”, señaló Ortega Salgado, al considerar que la cultura no sólo transforma a la sociedad, sino que también tiene la capacidad de transformar a la propia universidad.

Desde la perspectiva de las creadoras, el respaldo de las instituciones públicas resulta especialmente relevante en un escenario complejo para el sector cultural. En representación de las integrantes del colectivo Ellas Cortan, Alejandra Osorio Olave y Daniela Triza, la artista María Fernanda Wray Ortiz reconoció el apoyo de la UAEMéx para hacer posible la exposición.

Wray Ortiz señaló que el sector artístico atraviesa un momento crítico y consideró fundamental que el Estado mantenga mecanismos de financiamiento para la producción cultural. En ese contexto, destacó que convocatorias como “Arte Abierto, Arte para Todos” generan oportunidades para que las y los artistas desarrollen proyectos y establezcan un diálogo directo con el público.

La artista también reconoció el trabajo del equipo del Museo Universitario “Leopoldo Flores”, cuya participación permitió concretar el montaje de la exposición.

Más allá de sus materiales y técnicas, “Todo lo que no se nombra arde. Cartografías para perdernos juntas” plantea una discusión sobre el poder de nombrar. Lo que se dice, lo que se calla y aquello que permanece oculto aparecen como territorios de disputa, mientras que los fragmentos reunidos por las artistas funcionan como huellas de historias personales que adquieren una dimensión colectiva.

Así, la muestra convierte el museo en un espacio para observar las distintas formas de violencia estructural, cuestionar discursos hegemónicos y reconocer experiencias que durante generaciones han quedado fuera de las representaciones convencionales.

El resultado es una exposición que no busca únicamente ser contemplada, sino provocar una conversación. Sus piezas invitan a detenerse frente a las ausencias, reconocer las memorias compartidas y repensar las estructuras que determinan quién puede hablar, quién es escuchado y qué experiencias merecen ser nombradas.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el 18 de septiembre de 2026 en el Museo Universitario “Leopoldo Flores”, donde continuará como un espacio de encuentro entre arte, memoria, identidad y reflexión colectiva.