Las obras para ampliar el muro fronterizo de Estados Unidos están generando un conflicto inesperado en Nuevo México, donde productores agropecuarios denunciaron que los trabajos impulsados por la administración de Donald Trump han afectado sus actividades y puesto en riesgo el suministro de agua que utilizan para mantener a su ganado.
La inconformidad de los rancheros llevó a Washington a ordenar a los equipos encargados de la construcción que dejen de perforar pozos utilizados por los ganaderos, algunos de los cuales permiten extraer alrededor de 11 litros de agua por minuto. Para los productores, cualquier interrupción en ese suministro podría tener consecuencias inmediatas sobre sus animales y sus actividades económicas.
“Nos pondría en una situación catastrófica inmediata y tendríamos que hacer algo con nuestro ganado”, advirtió el productor Russell Johnson, al expresar la preocupación de los propietarios de ranchos afectados por las obras.
De acuerdo con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP), el agua es necesaria para fabricar concreto, avanzar en la construcción del muro, habilitar caminos y reducir el polvo generado por los trabajos. Sin embargo, ante las demandas de los productores, la administración Trump decidió priorizar la protección de los pozos que abastecen al sector ganadero.
El conflicto resulta particularmente llamativo porque ocurre en medio de una de las principales apuestas de la política fronteriza de Trump: ampliar la barrera física entre Estados Unidos y México. El proyecto contempla una infraestructura que se extendería por cuatro estados estadounidenses, con un costo estimado de alrededor de 46 mil millones de dólares.
Así, el muro fronterizo enfrenta un obstáculo que no proviene de México ni de los migrantes: la necesidad de garantizar agua para los propios productores estadounidenses. La disputa muestra además las dificultades que implica llevar adelante una obra de semejante magnitud en territorios donde la infraestructura fronteriza comparte espacio con ranchos, caminos, recursos naturales y actividades productivas.
Para los ganaderos de Nuevo México, la prioridad es sencilla: que la construcción del muro no termine comprometiendo el agua indispensable para mantener vivo su ganado. Para la administración Trump, el desafío será avanzar con su ambicioso proyecto fronterizo sin generar un conflicto económico y social con quienes viven y trabajan precisamente en la zona que pretende reforzar.

