La senadora y presidenta del Comité Directivo Estatal del PRI en el Estado de México cuestionó duramente al gobierno federal por lo que calificó como una práctica de señalamiento, clasificación y exhibición de periodistas, medios de comunicación y opositores por expresar opiniones críticas o pensar distinto al oficialismo.

A través de su cuenta de X, la dirigente priista retomó los propios cuestionamientos que, desde la oposición, el movimiento que hoy gobierna México formuló en el pasado contra las prácticas de gobiernos autoritarios. “¿Quién hace listas?”, preguntó, para posteriormente advertir que quienes antes condenaban la elaboración de registros de adversarios políticos ahora, desde el poder, estarían incurriendo en conductas similares al identificar públicamente a quienes consideran críticos o incómodos.

La legisladora sostuvo que existe una contradicción entre el discurso que Morena y sus gobiernos mantuvieron cuando eran oposición y las prácticas que, a su juicio, actualmente se observan desde las estructuras oficiales. “Ellos mismos dijeron que hacer listas de adversarios era propio del nazismo y del autoritarismo”, señaló, al considerar que el gobierno habría dejado atrás las críticas que anteriormente formulaba para convertirse, según su acusación, en aquello que denunciaba.

En su posicionamiento, la senadora también acusó al oficialismo de responder con represión cuando es cuestionado, descalificaciones cuando sus acciones son exhibidas y actitudes autoritarias cuando pierde el control de la conversación pública. En ese sentido, sostuvo que el señalamiento de periodistas y medios no puede presentarse simplemente como un ejercicio de comunicación gubernamental cuando, desde su perspectiva, termina colocando etiquetas sobre quienes ejercen su derecho a informar, opinar o cuestionar al poder.

La priista consideró particularmente grave que desde el gobierno se identifique públicamente a comunicadores, medios y opositores, pues afirmó que este tipo de prácticas pueden generar un ambiente de intimidación y presión sobre quienes ejercen la libertad de expresión. La crítica se produce además en medio de la discusión nacional sobre el derecho de réplica, la regulación de los medios y el papel que debe desempeñar el gobierno frente a las voces críticas.

“Represores cuando los cuestionan, mentirosos cuando los exhiben y autoritarios cuando ya no pueden controlar la conversación”, expresó la dirigente priista, quien acusó al oficialismo de utilizar el poder institucional para intentar establecer quién puede ser considerado adversario y quién merece ser señalado públicamente.

La senadora remató su mensaje retomando la pregunta que, dijo, el propio movimiento gobernante formuló en el pasado: “¿Quién hace listas?”. Su respuesta fue contundente: “Pues ellos: los fascistas del Bienestar”.

Con esta postura, la dirigente priista se sumó a las voces de la oposición y del sector periodístico que han advertido sobre el riesgo de que el poder público utilice sus plataformas y recursos para estigmatizar a periodistas, medios de comunicación y ciudadanos críticos. El señalamiento coloca nuevamente en el centro del debate la libertad de expresión, el derecho a disentir y los límites que deben existir entre la comunicación institucional de un gobierno y la confrontación política con quienes cuestionan sus decisiones.

La discusión, sostuvo implícitamente la legisladora, no se reduce a una disputa entre partidos: se trata de determinar si en una democracia resulta legítimo que desde el poder se elaboren o difundan listas que identifiquen a periodistas, medios u opositores por sus posiciones críticas. Para el PRI mexiquense, hacerlo representa una práctica incompatible con el pluralismo democrático y con la libertad de expresión que debe prevalecer en el país.