El coordinador del PRI en el Senado, Manuel Añorve Baños, acusó a Morena y al gobierno de la llamada Cuarta Transformación de haber cruzado una “línea peligrosísima” al elaborar y difundir listas de periodistas, comunicadores, analistas y figuras públicas identificadas por sus posiciones críticas, práctica que, advirtió, puede poner en riesgo su integridad y constituye un intento de intimidación desde el poder.
El senador guerrerense sostuvo que la intolerancia frente a las críticas y señalamientos revela, a su juicio, una creciente preocupación del gobierno ante las voces que cuestionan su actuación. Afirmó que, cuando las autoridades no pueden responder a los cuestionamientos, recurren a la descalificación y al señalamiento público para desacreditar a quienes resultan incómodos. “Cuando el poder tiene miedo empieza la persecución”, sentenció, al considerar que colocar nombres en listas desde instancias gubernamentales puede exponer a periodistas y comunicadores a insultos, agresiones e incluso amenazas.
Añorve Baños cuestionó además la contradicción que observa entre el discurso histórico de Morena cuando era oposición y sus prácticas actuales. Recordó que dirigentes de ese movimiento condenaban la elaboración de listas de adversarios por considerarlas propias del nazismo, el macartismo y otros regímenes autoritarios, mientras que ahora, afirmó, estarían reproduciendo una práctica similar para identificar a quienes cuestionan al gobierno.
El legislador priista defendió que la libertad de expresión y el derecho a la información no pueden depender de la tolerancia del gobierno en turno, sino que deben ser garantías permanentes en una democracia. Por ello, llamó a privilegiar el diálogo y la apertura frente a la censura, la exhibición y la descalificación desde el poder, y expresó su solidaridad con los periodistas, comunicadores, analistas, líderes de opinión y actores políticos que han sido señalados públicamente.
Finalmente, Manuel Añorve advirtió que el problema no se limita a una confrontación política, sino que puede tener consecuencias reales para quienes son exhibidos desde las estructuras gubernamentales. Por ello, rechazó lo que calificó como una “lista negra” promovida desde la máxima tribuna del poder y sostuvo que un gobierno democrático debe garantizar la crítica, incluso cuando ésta resulte incómoda, en lugar de convertirla en motivo de persecución o intimidación.

