El presidente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, lanzó un desafío directo al Gobierno federal, a Morena y a los gobernadores emanados de ese partido ante la indignación que han expresado por el regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa: si realmente consideran que ningún interés personal puede estar por encima del pueblo y la Nación, que esa indignación se traduzca en acciones concretas y respalden las propuestas del blanquiazul para remover al mandatario estatal.

Desde Durango, Romero cuestionó los pronunciamientos de la presidenta Claudia Sheinbaum, de gobernadores morenistas y de integrantes de Morena que han marcado distancia de la decisión de Rocha Moya de retomar el cargo después de 112 días de licencia. El dirigente panista consideró que las declaraciones sobre la defensa del interés nacional pueden sonar bien políticamente, pero carecen de valor si no van acompañadas de decisiones institucionales.

“Suena muy bonito, nada más que sin acciones concretas. Eso no sirve para nada”, sostuvo Romero, antes de colocar sobre la mesa la propuesta de Acción Nacional: juicio político contra Rocha Moya y desaparición de poderes en Sinaloa. “Aquí hay una propuesta concreta del PAN si tanto les indigna el retorno de Rocha Moya. Tómenos la palabra”, desafió.

La postura del dirigente panista no es nueva. El 11 de mayo, Acción Nacional presentó ante la Cámara de Diputados una solicitud de juicio político contra Rocha Moya, entonces gobernador con licencia, argumentando los señalamientos formulados por autoridades estadounidenses sobre presuntos vínculos con el crimen organizado. Dos días después, el PAN formalizó ante el Senado la solicitud de desaparición de poderes en Sinaloa, al sostener que existe una crisis institucional y de seguridad que impide garantizar la gobernabilidad en la entidad.

Romero busca ahora colocar al oficialismo frente a una disyuntiva política: si Morena realmente considera que Rocha Moya antepuso intereses personales al bienestar de Sinaloa, que respalde las vías constitucionales propuestas por la oposición. De lo contrario, advirtió implícitamente, las expresiones de indignación corren el riesgo de convertirse únicamente en un deslinde político después de que el gobernador decidió regresar al cargo.

El planteamiento adquiere mayor fuerza en medio de la controversia que provocó la reincorporación de Rocha Moya. El Gobierno federal y Morena han marcado distancia de la decisión del mandatario sinaloense, mientras la oposición sostiene que esa separación discursiva no es suficiente y exige que se traduzca en acciones para impedir que el gobernador continúe al frente del Ejecutivo estatal.

Para el PAN, la desaparición de poderes no constituye simplemente una medida contra Rocha Moya. Cuando formalizó su solicitud ante el Senado, Romero argumentó que la figura constitucional busca atender una situación de crisis institucional y de seguridad en la entidad y permitir el restablecimiento de la gobernabilidad.

La exigencia panista también busca aprovechar la fractura política que el regreso de Rocha Moya ha generado dentro de Morena. Mientras la presidenta Sheinbaum ha advertido que ningún interés personal puede estar por encima del pueblo y la Nación, y dirigentes y gobernadores morenistas han marcado distancia del retorno del sinaloense, Acción Nacional sostiene que ahora corresponde demostrar con hechos si esas palabras tienen consecuencias políticas.

Romero cerró su mensaje con una invitación directa al oficialismo: “Cuentan con nosotros para que de a de veras la indignación se vea reflejada en acciones”. El reto está planteado: si Morena y el Gobierno federal consideran que el regreso de Rocha Moya es contrario al interés de Sinaloa, el PAN les exige respaldar el juicio político y la desaparición de poderes que Acción Nacional ya puso formalmente sobre la mesa.

Así, el regreso del gobernador sinaloense no sólo reavivó la confrontación entre Morena y la oposición; abrió además una nueva disputa sobre la congruencia entre los deslindes públicos del oficialismo y las acciones institucionales que está dispuesto a emprender. Para el PAN, llegó el momento de pasar de los discursos a los hechos y demostrar quién está dispuesto realmente a actuar frente a la crisis política y de seguridad que enfrenta Sinaloa.