Ciudad de México.— El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, arremetió contra el gobierno de Morena por la crisis política en Sinaloa y calificó como un “escándalo mundial” el regreso de Rubén Rocha Moya a la gubernatura y su posterior solicitud de una nueva licencia, apenas unas horas después de reincorporarse al cargo.

En un mensaje difundido en sus redes sociales, Moreno sostuvo que la decisión de Rocha Moya de regresar al gobierno y volver a separarse al día siguiente demuestra, a su juicio, que el mandatario se encuentra políticamente acorralado. El priista lo acusó de intentar evadir la justicia y exigió que se investiguen a fondo los señalamientos que pesan sobre él, aunque debe precisarse que las acusaciones de vínculos con el crimen organizado son señalamientos sujetos a procesos e investigaciones y Rocha Moya los ha rechazado.

El episodio efectivamente ocurrió en un lapso de poco más de 34 horas: Rocha Moya retomó la gubernatura el 21 de agosto, después de 112 días de licencia, y el 22 presentó una nueva solicitud de separación temporal por tiempo indefinido. Este domingo 23 de agosto, la Diputación Permanente del Congreso de Sinaloa aprobó por unanimidad la licencia por más de 30 días y turnó el procedimiento para definir a quien ocupará interinamente el Ejecutivo estatal.

Moreno cuestionó particularmente la actuación del Gobierno federal y de Morena, al considerar que la respuesta ante el caso ha sido insuficiente. Sostuvo que las autoridades mexicanas deberían actuar con mayor contundencia frente a cualquier investigación relacionada con funcionarios y exfuncionarios, y planteó que la cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad debe mantenerse bajo mecanismos institucionales y de respeto mutuo.

El dirigente priista también vinculó el caso Rocha con la reciente controversia por la cancelación de la visa estadounidense de Andrés Manuel López Beltrán, al acusar al oficialismo de convertir asuntos particulares en conflictos políticos. Moreno afirmó que el retiro de una visa corresponde a las facultades del país que la expide y rechazó que necesariamente represente una agresión contra la soberanía mexicana.

En materia de seguridad bilateral, Moreno citó declaraciones del director de la DEA, Terry Cole, quien durante este año ha sostenido públicamente que existe una relación entre organizaciones criminales y funcionarios mexicanos de alto nivel. Cole llegó a afirmar que los grupos del narcotráfico y funcionarios de alto rango habían trabajado conjuntamente; el Gobierno de México rechazó esas declaraciones y la presidenta Claudia Sheinbaum las calificó de políticas y carentes de sustent

Moreno aprovechó esa controversia para acusar al oficialismo de minimizar los señalamientos que involucran a gobiernos estatales emanados de Morena y afirmó que existe una red de complicidades que, según su postura, debe ser investigada. Estas afirmaciones forman parte de la posición política del dirigente priista y no constituyen por sí mismas pruebas de responsabilidad penal contra los funcionarios que menciona.

El senador aseguró que, si el PRI estuviera al frente del Gobierno federal, buscaría una coordinación más estrecha con Estados Unidos para combatir al crimen organizado y perseguir posibles actos de corrupción. Al mismo tiempo, sostuvo que su partido respaldará las acciones encaminadas a recuperar la seguridad y la gobernabilidad, pero advirtió que no cederá ante lo que calificó como persecución política, intimidación o amenazas.

La crisis de Sinaloa entra así en una nueva etapa: Rocha Moya permanece nuevamente separado del cargo, el Congreso local deberá definir al gobernador interino y continúan los cuestionamientos políticos y jurídicos alrededor de su administración. Para Moreno, el episodio demuestra una crisis de conducción dentro de Morena; para el oficialismo, la separación del gobernador permite que las investigaciones continúen sin interferencias.