El coordinador del grupo parlamentario del PRI en el Senado de la República, Manuel Añorve Baños, afirmó que la eventual llegada de un nuevo presidente a la Mesa Directiva de la Cámara Alta deberá traducirse en una conducción institucional, equilibrada y alejada de intereses partidistas, al tiempo que cuestionó las contradicciones internas de Morena y el costo político que, sostuvo, estas decisiones están generando para el partido en el poder.
En entrevista con medios de comunicación, Añorve se refirió a la decisión del senador Ignacio Mier de apartarse de su grupo parlamentario y convertirse en legislador independiente. Consideró que se trata de una determinación personal que el legislador tomó en ejercicio de sus atribuciones, aunque reconoció que entre integrantes de Morena existe inconformidad por su regreso al periodo ordinario de sesiones. El priista sostuvo que ni el PRI ni otros grupos parlamentarios pueden obligarlo a solicitar licencia, por lo que deberá asumir las consecuencias de su propia decisión.
Añorve rechazó que el PRI pudiera recibir eventualmente al senador como integrante de su bancada si decide incorporarse a otro grupo parlamentario. Consideró que hacerlo sería incongruente con la posición que ha mantenido su partido respecto de la situación política y de seguridad que enfrenta Sinaloa, así como con los cuestionamientos que el PRI ha formulado al gobierno federal y a Morena.
El coordinador priista aprovechó para señalar lo que calificó como contradicciones en el discurso y las decisiones del partido gobernante. Mencionó, entre otros episodios, la polémica relacionada con Andy López Beltrán y los señalamientos públicos alrededor del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, al considerar que Morena ha enviado mensajes contradictorios frente a asuntos que tienen impacto político y electoral.
A su juicio, esas inconsistencias han terminado por generar un costo para Morena, debido a que, mientras algunos integrantes del partido asumen determinadas posiciones, posteriormente el propio aparato gubernamental o dirigentes de la fuerza política adoptan posturas diferentes. Añorve consideró que este tipo de contradicciones evidencian problemas de definición interna y terminan debilitando el discurso del partido ante la ciudadanía.
Respecto a la renovación de la Mesa Directiva del Senado, el coordinador del PRI señaló que la posible llegada de Eugenio Martínez deberá ser confirmada por los órganos correspondientes y posteriormente sometida a votación. Precisó que, hasta el momento de la entrevista, el grupo parlamentario priista no había recibido información oficial sobre esa eventual designación, aunque reconoció mantener una relación de comunicación con el legislador mencionado.
Añorve afirmó que, en caso de concretarse esa posibilidad, el PRI exigirá una conducción seria, equilibrada y basada en acuerdos, sin importar el origen partidista de quien encabece la Mesa Directiva. Subrayó que el presidente o presidenta del Senado debe escuchar a todas las fuerzas políticas y evitar que los intereses de una bancada se impongan sobre la conducción institucional de la Cámara Alta.
“Lo que vamos a pedir a quien llegue es una conducción equilibrada y seria”, sostuvo el senador, quien insistió en que la Mesa Directiva debe funcionar como un espacio institucional para construir acuerdos y no como una extensión de la mayoría parlamentaria.
Sobre la posibilidad de que Gerardo Fernández Noroña busque nuevamente presidir la Mesa Directiva, Añorve consideró que el senador estaría “respirando por la herida” debido a que, según su interpretación, no fue tomado en cuenta en las decisiones internas. También cuestionó su desempeño durante el periodo en que encabezó el Senado y lo puso como ejemplo de una conducción que, desde su perspectiva, estuvo marcada por la confrontación y por una postura partidista.
El priista sostuvo que Fernández Noroña llegó a colocarse más como militante que como presidente institucional del Senado, lo que contribuyó a elevar la confrontación durante los debates parlamentarios. Por ello, rechazó la idea de que la próxima presidencia deba responder a una lógica de confrontación con la oposición y reiteró que el PRI buscará una conducción que permita alcanzar acuerdos.
Añorve aclaró que el PRI no tiene candidata ni candidato para encabezar la Mesa Directiva y que corresponde a Morena, como fuerza mayoritaria, definir la propuesta que será sometida a consideración del pleno. La votación está prevista para el 31 de agosto, por lo que el grupo parlamentario priista esperará la decisión final y participará en el proceso.
Finalmente, el coordinador del PRI insistió en que, independientemente de quién resulte elegido, la prioridad debe ser recuperar una conducción institucional del Senado, con apertura al diálogo, respeto a todas las fuerzas políticas y capacidad para construir acuerdos, evitando que los intereses partidistas condicionen el funcionamiento de la Cámara Alta.

