La ciencia abierta debe dejar de ser únicamente un mecanismo para facilitar el acceso a publicaciones académicas y convertirse en una política institucional capaz de garantizar que el conocimiento científico sea un verdadero bien público, accesible, útil y con impacto social. Así lo planteó la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Martha Patricia Zarza Delgado, durante su participación en la VIII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios (FILUNI), organizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Desde el Centro de Exposiciones y Congresos de la UNAM, la rectora mexiquense participó en el Encuentro de Rectoras, Rectores y Titulares de Instituciones de Educación Superior Nacionales e Internacionales, donde formó parte del panel “Producción y democratización del conocimiento en Iberoamérica”. El espacio reunió también a la rectora de la Universidad Autónoma de Quintana Roo, Consuelo Natalia Fiorentini Cañedo, y al director ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), Pablo Vommaro.
Durante el encuentro, Zarza Delgado sostuvo que democratizar el conocimiento exige revisar de manera profunda las formas tradicionales mediante las cuales las universidades producen, comparten y evalúan la investigación. A su juicio, no basta con colocar artículos científicos o bases de datos en plataformas de libre consulta: es necesario transformar las estructuras institucionales, la infraestructura tecnológica, los sistemas de evaluación académica y los mecanismos de participación social.
La rectora destacó que América Latina cuenta con un ecosistema de acceso abierto con importantes avances, integrado por revistas científicas, repositorios y plataformas que han permitido ampliar la circulación del conocimiento producido en la región. Entre estos esfuerzos sobresale Redalyc, proyecto que surgió en la UAEMéx en 2003 y que se ha consolidado como una de las plataformas de referencia para el acceso abierto y la comunicación científica en Iberoamérica.
Sin embargo, advirtió que todavía persisten obstáculos para alcanzar una democratización efectiva del conocimiento. Entre ellos mencionó la injusticia epistémica, que ocurre cuando determinadas perspectivas y saberes quedan excluidos de los procesos de producción y validación científica; las brechas económicas y tecnológicas; la dependencia del trabajo voluntario y las condiciones bajo las cuales se financia la ciencia a escala internacional.
Frente a este escenario, la UAEMéx impulsa un modelo de ciencia abierta basado en cinco principios fundamentales: reconocer el conocimiento científico como un bien público; promover la equidad en el financiamiento y la participación; incorporar el multilingüismo y las lenguas originarias; reconocer nuevas formas de evaluación e impacto, y fortalecer la retribución social de la ciencia.
“Somos una universidad pública que recibe financiamiento que es un presupuesto público, por lo tanto, la investigación que se realiza con este presupuesto debe concebirse como un bien público y debe regresarle este beneficio evidentemente a la sociedad”, afirmó la rectora.
La postura planteada por Zarza Delgado también se refleja en las acciones emprendidas durante el primer año de la actual administración universitaria. Entre los cambios señalados se encuentra la transformación del área editorial de la UAEMéx, que ahora se concibe como un espacio orientado a los llamados “bienes públicos del conocimiento”. A ello se suman la creación de lineamientos de acceso abierto y el establecimiento de una agenda estratégica de investigación alineada con los principios de la ciencia abierta.
En este proceso, la tecnología adquiere un papel central. La titular de la Secretaría de Ciencia de la UAEMéx, Arianna Becerril García, señaló que impulsar este modelo representa una responsabilidad que va más allá de publicar gratuitamente los resultados de la investigación universitaria.
Explicó que las instituciones de educación superior deben desarrollar mecanismos que permitan garantizar la sostenibilidad de la ciencia abierta, mediante el aprovechamiento de herramientas tecnológicas capaces de reducir costos y hacer más eficientes los procesos editoriales y científicos. Bajo esta perspectiva, el carácter público de la ciencia implica no solamente que la sociedad pueda consultar el conocimiento, sino también que pueda beneficiarse de él y participar en las condiciones necesarias para mantenerlo.
La participación de la UAEMéx en la FILUNI se complementa con un espacio de exhibición en el que la institución presenta parte de su producción editorial, literaria y científica. El stand universitario permite a las y los asistentes conocer una muestra de las investigaciones, publicaciones y obras desarrolladas por integrantes de su comunidad.
El planteamiento de la rectora coloca así a las universidades públicas ante un desafío que rebasa las fronteras de la academia: lograr que la inversión social destinada a la investigación se traduzca en conocimiento disponible para una sociedad amplia y diversa.
En un contexto latinoamericano marcado por desigualdades de acceso a la tecnología, la educación y la información científica, la ciencia abierta aparece como una vía para reducir barreras y fortalecer la relación entre las instituciones de educación superior y las comunidades a las que sirven.

