El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó desde la tribuna del Senado una de sus críticas más severas contra Morena y los gobiernos emanados de ese partido, al acusarlos de haber convertido al país en una nación “dividida, fracturada, endeudada y sumida en la violencia”, además de sostener que existe un supuesto pacto entre el poder y la delincuencia organizada. Durante su posicionamiento por la apertura del periodo ordinario de sesiones, afirmó que Morena ha concentrado un poder sin precedentes, debilitado los contrapesos, sometido al Poder Legislativo y desmantelado organismos autónomos, mientras persisten problemas como la inseguridad, la impunidad y la corrupción. Moreno acusó también al gobierno de proteger a funcionarios y gobernadores señalados por autoridades extranjeras y exigió que, si existen elementos en su contra, sean procesados y, en su caso, entregados a la justicia de Estados Unidos.

El dirigente priista sostuvo que la persecución contra la oposición tiene como objetivo silenciarla rumbo a las elecciones de 2027 y 2030, pero advirtió que el PRI no será comparsa del gobierno. Aseguró que su partido buscará una gran coalición partidaria y ciudadana para arrebatarle a Morena la mayoría en el Congreso de la Unión en 2027 y disputar la Presidencia de la República en 2030. Moreno convocó a las fuerzas opositoras a dejar de lado intereses partidistas y construir un frente común para “defender a México”, recuperar la paz, la seguridad, las instituciones y la democracia. Al recordar los asesinatos de los legisladores Serapio Rendón y Belisario Domínguez durante el régimen de Victoriano Huerta, advirtió que la historia juzgará a quienes utilizaron el poder para proteger intereses personales, y cerró con un desafío directo a Morena: “jamás nos van a callar”, porque, afirmó, México “es libre y no tiene dueño”.