Andy S. K. Brown*

Pegasus: ¿Confirmó EPN la liga con su sobornador?

México requiere embajadores como el de EU en Italia

Marcelo Ebrard mintió a los legisladores del Movimiento de Resentidos y Narcos al que conocemos por su acrónimo Morena. En una plenaria ante legisladores guindas rechazó que los casos de huachicol fiscal, los presuntos vínculos con el narcotráfico del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha, y el retiro de la visa a Andrés Manuel López Beltrán afecten las negociaciones comerciales entre México y Estados Unidos de cara a la revisión del T-MEC.

Contrasta esa tierna posición con la férrea que sostuvo el representante comercial del gobierno del Orange Trump, Jamieson Greer, durante una reciente visita a Palacio Nacional, cuando dijo que Estados Unidos mantiene todos los temas sobre la mesa y condiciona el futuro del T-MEC a exigencias estrictas de seguridad, migración y cumplimiento comercial.

¡Y todo es todo!

Hasta pareciera que, de acuerdo con el engañoso Ebrard, la Casa Blanca dejaría escapar la oportunidad de apretarle los tornillos a la 4T, misma a la que allá en las riveras del Potomac consideran “aliada intolerable” de la delincuencia organizada.

Peor si ya todos vimos con lo que sucedió con el otro socio del T-MEC, Canadá, con el que EU rompió las negociaciones cuando éstas ya habían alcanzado un acuerdo.

Y México, obviamente, no está en la misma situación que los canadienses. Aquí Ebrard negocia bajo un escenario de ocho años de crecimiento mediocre, que para 2026 apenas rozará el 1.3%, un endeudamiento público creciente, y un margen fiscal ya comprometido en más de dos terceras partes con pensiones, programas sociales y el servicio de la deuda. No es una diferencia menor, es la diferencia entre poder decir «no» y no poder darse ese lujo

No peque de optimista, don Marcelo. Y menos de falsario.

Por su historial ya sabemos que al final lo van a “doblar”.

Y en esa genuflexión que usted haga ante el imperio al país le va la sobrevivencia.

Así de grave es la situación.

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Como el personaje de los programas pseudocómicos de la televisión, “sin querer queriendo” Enrique Peña Nieto confirmó que efectivamente sí recibió un soborno de 25 millones de dólares de la empresa israelí que desarrolló y vende el software espía Pegasus.

Tal acusación salió a flote cuando los empresarios Avishai Neriah y Uri Ansbacher rompieron su sociedad y comparecieron ante un juzgado encabezado por rabinos para dirimir sus diferencias.

Este fin de semana la negación de EPN de haber recibido esos 25 millones “de verdes” se habría confirmado al aparecer junto a Neriah en una boda celebrada en Bari, Italia. Se les ve muy, pero muy “cuates” en la imagen rescatada de uno de los varios videos de la celebración de las nupcias de Omer Adam y Sacha Israelovich.

Fue durante un juicio promovido por Carmen Aristegui en el que se reveló un entramado de corrupción y complicidad entre Ansbacher, dueño del conglomerado de compañías KBH, intermediarias que comercializaron Pegasus en México, y el gobierno de Peña Nieto.

Según el testimonio del testigo protegido “Zeus”, Ansbacher actuaba por órdenes directas del expresidente Peña Nieto, del exsecretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong y del extitular del extinto Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (CISEN), Eugenio Imaz, operando intervenciones ilegales de comunicaciones sin mandamiento judicial desde las oficinas de KBH.

Y ahora EPN disfruta de esos 25 millones de dólares… más otros cientos, quizá miles de millones de “verdes” que le “produjo”, como a “Pito Pérez”, su vida inútil en Los Pinos.

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A propósito de Italia, este fin de semana, The Washington Post publicó una nota firmada por Anthony Faiola harto interesante sobre el embajador de Estados Unidos ante el gobierno de Giorgia Meloni, contra la que el anaranjado presidente neoyorquino mantiene una disputa infantiloide.

Para restañar heridas, “Tilman Fertitta, el multimillonario texano que funge como embajador de Washington en Roma, está seduciendo a la clase política italiana a bordo de su megayate de 117 metros, el Boardwalk.”

Un pequeño yatecito que costó 450 millones de dólares –una bicoca, si se compara con la fortuna de EPN– que cuenta con “dos helipuertos, dos piscinas, cuatro jacuzzis, sala de buceo al estilo James Bond y su spa y gimnasio totalmente equipados”, amén de incontables camarotes privados.

Y todo lo paga de su bolsillo el embajador Feritta, mientras remodelan la residencia de la embajada en Roma –también con cargo a su cuenta bancaria personal–, para halagar a “directores ejecutivos y personalidades del deporte (quienes) se mezclan con funcionarios nacionales, gobernadores y alcaldes italianos.

Gastos que son una bicoca para quien es dueño de Fertitta Entertainment, que incluye la cadena de restaurantes Landry’s y los casinos Golden Nugget, así como el equipo de la NBA Houston Rockets.

Embajadores como él necesita México para limar asperezas con el mundo contra el cual pareciera estar siempre en guerra la 4T.

¿Qué tal si Carlos Slim ingresara al cuerpo diplomático? ¿O el comensal de “Los Trivagos”, Juan Domingo Beckmann, dueño de Tequila Cuervo? Ya cualquiera, sí, cualquiera, puede ser “diplomático”.

Por cierto, ¿qué traje típico empleará este próximo 15 de septiembre el embajador de Sheinbaum en Roma. ¿China poblana? ¿Muxe zapoteca?

Ya veremos.

@AndySKBrown1