La gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, explicó que decidió no asistir al Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum porque, tras las acusaciones y la ofensiva política que, afirmó, se emprendió en su contra por cumplir con sus responsabilidades como mandataria estatal, no se sintió invitada con verdadera consideración.

“Uno sabe bien cuándo una invitación es por compromiso y cuándo por consideración”, sostuvo Campos, al reconocer que fue la única gobernadora que no acudió al acto y señalar que su ausencia respondió a una decisión de prudencia y respeto hacia la propia presidenta.

La mandataria chihuahuense dejó así en claro que no se trató simplemente de un problema de agenda. Explicó que prefirió permanecer en Chihuahua y atender sus responsabilidades en el estado, al considerar que su presencia en el evento podía resultar incómoda para algunos sectores, particularmente en un contexto nacional marcado por la confrontación política.

“Después de las acusaciones que se han formulado en mi contra, después de la ofensiva que se emprendió por cumplir con mis responsabilidades de gobierno, no me pude sentir invitada por consideración”, afirmó.

Campos también cuestionó el ambiente de polarización que, a su juicio, se siembra desde el poder y advirtió que, bajo esas condiciones, resulta difícil esperar actos auténticamente republicanos. No obstante, marcó distancia entre su postura política y la responsabilidad institucional que mantiene como gobernadora.

Subrayó que sus decisiones no obedecen únicamente a una consideración personal, pues señaló que ella representa a los chihuahuenses y que su actuación debe responder al interés del estado. Por ello, pese al desencuentro, reiteró su disposición para colaborar con el Gobierno Federal en todos aquellos asuntos que beneficien a Chihuahua.

“Y yo no me represento a mí, sino a los chihuahuenses”, enfatizó.

La ausencia de Maru Campos en el Segundo Informe de Claudia Sheinbaum adquiere relevancia política al evidenciar las diferencias que persisten entre la gobernadora de Chihuahua y el Gobierno Federal. Sin embargo, Campos dejó abierta la vía institucional al reiterar que mantendrá disposición de coordinación con la Federación, dejando claro que su decisión de no asistir al acto fue, ante todo, una expresión de prudencia frente al clima político que prevalece en el país.