La Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) abrió un nuevo capítulo en su transformación institucional con la presentación de la Política Institucional para la Universidad Cuidadora, una estrategia impulsada por la rectora Martha Patricia Zarza Delgado que busca modificar la manera en que se entiende y se vive la vida universitaria.
La propuesta parte de una idea central: cuidar también es una responsabilidad de las instituciones. Bajo esta premisa, la UAEMéx pretende colocar a las personas, sus necesidades y su bienestar en el centro de las decisiones universitarias, al tiempo que reconoce las desigualdades que históricamente han acompañado las tareas de cuidado.
Durante la presentación, realizada en el Patio del Centenario del Edificio de Rectoría, Zarza Delgado sostuvo que incorporar los cuidados como uno de los pilares de la vida universitaria responde a la necesidad de construir una institución más cercana, incluyente y progresista, capaz de reconocer la diversidad de quienes forman parte de la comunidad verde y oro.
La iniciativa cobra particular relevancia debido a la composición de la propia Universidad. De acuerdo con lo expuesto por la rectora, 58 por ciento de la comunidad universitaria está integrada por mujeres, un dato que permite dimensionar el impacto que tienen las responsabilidades de cuidado, las cuales históricamente han recaído de manera desproporcionada sobre ellas.
La nueva política, sin embargo, busca ir más allá de la creación de servicios o espacios destinados exclusivamente al cuidado. Su planteamiento consiste en transversalizar esta perspectiva en la docencia, la investigación, la cultura, la gestión universitaria, la vida laboral y la convivencia, de tal manera que el bienestar de las personas forme parte de los criterios con los que se toman decisiones dentro de la institución.
Desde este enfoque, la UAEMéx reconoce el cuidado como un derecho humano y articula una serie de principios que incluyen la perspectiva de género, la igualdad sustantiva, el respeto a la dignidad humana, el bienestar comunitario, el autocuidado, la comunicación con perspectiva de género, la sustentabilidad y la sostenibilidad de la vida.
La Política Institucional para la Universidad Cuidadora se estructura en cinco ejes: Gestión para la instalación y operatividad de espacios de cuidado; Concienciación y promoción de la Universidad Cuidadora; Fortalecimiento del marco normativo progresista de cuidados; Bienestar y cuidados, y Comunidad de la vida.
Estos componentes pretenden generar una estrategia multidisciplinaria que permita atender las diferentes circunstancias que atraviesan estudiantes, docentes, personal administrativo y demás integrantes de la Universidad. De acuerdo con Zarza Delgado, la propuesta también encuentra sustento en el Proyecto de Reforma a la Ley de la UAEMéx y representa un paso hacia una transformación institucional de mayor alcance.
El cuidado como responsabilidad colectiva
Uno de los principales cambios que plantea la estrategia es modificar la concepción tradicional del cuidado. En lugar de entenderlo exclusivamente como una responsabilidad individual, familiar o privada, la Universidad busca convertirlo en una práctica cotidiana, corresponsable y comunitaria.
La intención es que las responsabilidades que permiten sostener la vida puedan ser compartidas de una manera más justa y que la institución contribuya a construir redes de apoyo para quienes enfrentan necesidades específicas de cuidado.
En este sentido, Norma Baca Tavira, secretaria de Igualdad Sustantiva y Cuidados, destacó que la Universidad Cuidadora representa una nueva manera de comprender la cotidianidad de la Autónoma mexiquense, al incorporar un enfoque sustentado en los derechos humanos, la perspectiva de género, la pluriculturalidad y la interseccionalidad.
La funcionaria señaló que tanto la creación de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados como la puesta en marcha de esta política reflejan una decisión institucional: colocar a las personas en el centro de la actividad universitaria y generar mejores condiciones para su desarrollo académico, profesional y personal.
Así, el proyecto no se presenta únicamente como una nueva estructura administrativa, sino como un cambio de perspectiva. La apuesta consiste en pasar de una universidad enfocada principalmente en indicadores de desempeño a una institución que reconozca que aprender, enseñar, investigar, trabajar y convivir también requiere cuidar y ser cuidado.
Del modelo gerencialista al bienestar
La presentación de la política estuvo acompañada por la conferencia magistral “De la universidad gerencialista a la universidad cuidadora: retos y experiencias”, impartida por Oliva López Sánchez, profesora investigadora de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
La especialista explicó que numerosas instituciones de educación superior se han desarrollado bajo un modelo gerencialista que privilegia conceptos como rendimiento, calidad, competitividad y meritocracia. Aunque estos elementos forman parte de la dinámica universitaria, señaló que también pueden dejar en segundo plano las relaciones humanas y los trabajos afectivos, corporales y de cuidado que hacen posible el funcionamiento cotidiano de las comunidades.
Frente a este escenario, planteó la necesidad de reconocer a las universidades como territorios de necesidades diversas, donde las labores de cuidado no sean invisibilizadas, sino reconocidas, redistribuidas y atendidas mediante políticas institucionales.
López Sánchez reconoció el avance de la UAEMéx en esta dirección y destacó la importancia de identificar las necesidades concretas de su comunidad para convertirlas en infraestructura, políticas y acciones orientadas al bienestar.
Con la Política Institucional para la Universidad Cuidadora, la gestión encabezada por Martha Patricia Zarza Delgado busca, de esta manera, que la transformación de la UAEMéx no se limite a reformas administrativas o normativas, sino que tenga un impacto en la experiencia cotidiana de quienes integran la institución.
El reto será convertir esta nueva visión en prácticas permanentes y mecanismos capaces de responder a las distintas realidades de la comunidad universitaria. La propuesta marca, al menos en el plano institucional, un cambio de prioridad: reconocer que detrás del rendimiento académico, laboral y científico existen personas con necesidades, responsabilidades y circunstancias diversas.

