Con el objetivo de reducir la cantidad de residuos que terminan en los sitios de disposición final y aprovechar aquellos que todavía pueden tener una segunda utilidad, el Gobierno municipal de Toluca puso en marcha un programa piloto de separación de residuos orgánicos en la colonia Morelos.

La estrategia, impulsada por el alcalde Ricardo Moreno, pretende sentar las bases de un modelo de sostenibilidad urbana que permita transformar parte de la basura generada diariamente por las familias en composta, un recurso que posteriormente podrá utilizarse para enriquecer el suelo, mantener plantas y contribuir al cuidado de áreas verdes de la ciudad.

La primera etapa del denominado Sistema Municipal de Separación de Residuos Orgánicos contempla la participación de 200 hogares. Las familias seleccionadas recibieron contenedores composteros en los que deberán depositar exclusivamente sus residuos orgánicos. Posteriormente, cada viernes un vehículo especializado recorrerá las calles de la colonia para recoger el material y trasladarlo para su procesamiento.

Como parte de la identidad del nuevo servicio, la unidad recolectora estará acompañada de un tema musical exclusivo, una medida que busca facilitar que los vecinos identifiquen el momento de la recolección y, al mismo tiempo, generar una dinámica distinta alrededor de un servicio público que requiere de la participación activa de la ciudadanía.

Gabriel Medina, director general de Innovación, Planeación y Gestión Urbana, explicó que la puesta en marcha del programa responde a la necesidad de encontrar alternativas frente al volumen de residuos que diariamente genera la capital mexiquense. De acuerdo con los datos presentados por el funcionario, cada habitante produce en promedio 0.79 kilogramos de basura al día, cantidad que representa más de 20 mil toneladas de residuos en toda la ciudad.

Ante este escenario, la administración municipal optó por realizar una consulta directamente en los hogares de la zona para conocer la disposición de las familias a participar en un esquema de separación. La respuesta fue favorable, particularmente en un sector donde alrededor de 32 por ciento de la población ya separaba sus residuos antes del inicio del programa.

La autoridad municipal considera que la separación desde los hogares puede generar beneficios ambientales y económicos. Al disminuir el volumen de basura que debe trasladarse y disponerse en los tiraderos, se reducirían también los costos asociados con la disposición final. Al mismo tiempo, los residuos orgánicos dejarían de ser considerados únicamente como desechos para convertirse en materia prima para producir composta.

El abono generado tendrá un destino cercano a los propios participantes. Parte de la composta podrá utilizarse en las plantas de los hogares que forman parte del programa, mientras que otra cantidad será destinada al mantenimiento y embellecimiento de jardines comunitarios. De esta manera, el proyecto busca establecer un ciclo en el que los residuos producidos por los habitantes regresen al entorno como un recurso útil.

Más allá de la recolección de materia orgánica, el proyecto representa un intento por modificar la manera en que se concibe el servicio público de limpia en Toluca. La administración de Ricardo Moreno plantea que la separación diferenciada debe construirse a partir de las condiciones reales de cada zona y de la participación de los habitantes, en lugar de aplicar un esquema uniforme sin considerar los hábitos de generación de residuos de las familias.

El alcalde ha señalado que la estrategia también pretende corregir errores del pasado y construir gradualmente un sistema más eficiente. Para ello, la fase piloto tendrá una función clave: generar información que permita conocer con mayor precisión cuánto residuo orgánico produce cada familia, cuáles son los horarios y rutas más eficientes y con qué frecuencia debe realizarse la recolección.

Los datos obtenidos durante esta primera etapa servirán para ajustar el funcionamiento del servicio antes de ampliarlo. Entre las metas planteadas se encuentra llevar progresivamente el programa a más de 2 mil 400 viviendas de la zona, una vez que se hayan identificado las condiciones necesarias para hacerlo de manera ordenada y sostenible.

La intención final es más ambiciosa: que la experiencia acumulada permita sistematizar el servicio público de compostaje y extenderlo eventualmente a todo el territorio municipal.

El desafío, sin embargo, no depende únicamente de la capacidad operativa del Ayuntamiento. El éxito del modelo estará ligado a la constancia con la que los hogares separen sus residuos y respeten las condiciones establecidas para la recolección. La experiencia de la colonia Morelos funcionará así como una prueba tanto para la administración municipal como para los ciudadanos.