La música se convirtió en un territorio común para la memoria, la resistencia y el diálogo entre pueblos durante la 8ª Jornada Internacional de la Voz y Canto 2026, organizada por la Escuela de Artes Escénicas (EAE) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), encuentro que en esta edición puso en el centro de la reflexión los vínculos históricos y artísticos entre México y Rusia.

Dedicada al 85 aniversario de la Gran Guerra Patria y a la conmemoración de cinco décadas de hermandad artística entre ambas naciones, la jornada reunió a artistas, estudiantes, académicos y representantes diplomáticos en torno a una premisa: la voz humana puede trascender su dimensión estética para convertirse en un vehículo de memoria y un instrumento capaz de estrechar lazos entre sociedades.

Durante la inauguración, Olga Sotnikova, profesora de la Escuela de Artes Escénicas y coordinadora de la Jornada, destacó que el encuentro se ha consolidado como un espacio permanente para la formación artística, la reflexión histórica y la convivencia comunitaria. La iniciativa, explicó, busca vincular la preparación técnica de los estudiantes con la investigación académica y la difusión cultural.

En ese sentido, señaló que, particularmente en contextos de conflicto, el canto y la voz han desempeñado funciones que van más allá del escenario. La expresión vocal, sostuvo, puede convertirse en una herramienta de resistencia, cohesión social y supervivencia, además de preservar experiencias colectivas que corren el riesgo de perderse con el paso del tiempo.

“Conmemorar a través del canto permite a los estudiantes comprender que el arte vocal puede convertirse en un testimonio vivo de los pueblos de distintos países”, afirmó Sotnikova.

La dimensión diplomática del encuentro estuvo representada por Yakov Federov, cónsul de la Federación de Rusia en México, quien subrayó la profundidad de los vínculos históricos y culturales que han unido a ambas naciones. El diplomático manifestó su deseo de que actividades de esta naturaleza contribuyan a fortalecer el intercambio cultural y la relación bilateral.

Como parte de la ceremonia inaugural, Federov presentó dos composiciones de su autoría: “La voz de los campos rusos” y “La vanguardia consular”. La primera pieza tiene un origen marcado por la memoria personal, pues fue inspirada en el recuerdo de un amigo de infancia que murió como soldado. A través de la música, el compositor transformó la experiencia del duelo en una expresión artística dedicada a la memoria.

La segunda composición surgió de una experiencia profesional más reciente. Federov explicó que “La vanguardia consular” está relacionada con su trabajo como funcionario consular durante la pandemia, periodo en el que ciudadanos rusos que se encontraban en diferentes países como turistas o viajeros enfrentaron dificultades para regresar a su nación.

Ambas obras fueron interpretadas por Marina Romanova, Horacio Rico, José Alfredo Zendejas, John Urness, Olga Sotnikova y Augusto Chauvet, quienes llevaron al escenario las composiciones del diplomático y compositor.

La jornada también permitió recuperar parte de la historia de los intercambios culturales entre México y Rusia en el Estado de México. Jesús Téllez Rojas, cronista de la Escuela de Artes Escénicas, recordó que durante la década de 1970 Toluca contó con una delegación de la embajada rusa, circunstancia que facilitó que habitantes de la capital mexiquense tuvieran un contacto más cercano con las manifestaciones culturales de ese país.

A cinco décadas de distancia, aquella relación continúa dejando huella en la vida cultural de Toluca y encuentra nuevas formas de expresión en espacios universitarios como la Jornada Internacional de la Voz y Canto.

El programa de actividades incluyó el taller “Fonética del idioma ruso aplicada a la música coral”, diseñado para acercar a los participantes a las particularidades lingüísticas necesarias para la interpretación vocal; el conversatorio “Voz, narración y construcción dramatúrgica”; el concierto de gala “La voz en tiempos: de la memoria a la trascendencia”, además de una muestra gastronómica rusa que amplió el intercambio hacia otras expresiones de la cultura.

Más allá de las presentaciones musicales, la jornada planteó así una reflexión sobre el papel del arte en la construcción de puentes entre comunidades. La voz, entendida como expresión individual y colectiva, permitió conectar experiencias históricas con la formación de nuevas generaciones de artistas.