Al cumplirse 57 años del inicio de operaciones del Metro de la Ciudad de México, el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, reivindicó el papel de los gobiernos priistas en la construcción de la que calificó como una de las grandes obras de infraestructura del país y sostuvo que 11 de las 12 líneas que actualmente integran la red fueron construidas durante administraciones emanadas de su partido.

A través de un mensaje difundido en su cuenta de X, Moreno recordó que el 4 de septiembre de 1969 comenzó a funcionar la Línea 1, con lo que la capital del país puso en marcha uno de los sistemas de transporte colectivo más importantes de México. De acuerdo con la información histórica del propio Sistema de Transporte Colectivo, aquel primer tramo fue inaugurado entre Zaragoza y Chapultepec, con 16 estaciones y 12.66 kilómetros de extensión.

El dirigente priista sostuvo que la creación del Metro no representó solamente la puesta en funcionamiento de trenes y estaciones, sino una decisión de largo plazo para transformar la movilidad de la capital y facilitar el traslado cotidiano de millones de personas. En ese sentido, atribuyó a los gobiernos del PRI buena parte de la infraestructura que permitió consolidar la red durante varias décadas.

“Durante gobiernos priistas se construyeron e inauguraron 11 de las 12 líneas que hoy tiene la red”, afirmó Moreno, quien utilizó esta referencia histórica como argumento para reivindicar la capacidad de su partido para realizar grandes obras de infraestructura y generar resultados de largo plazo.

La cronología oficial del Metro muestra que después de la Línea 1 fueron incorporándose progresivamente las líneas 2 y 3, y posteriormente las líneas 4, 5, 6, 7, 9, 8, además de las líneas A y B. La última incorporación fue la Línea 12, inaugurada el 30 de octubre de 2012, con el tramo Tláhuac-Mixcoac y 20 estaciones.

Actualmente, el Sistema de Transporte Colectivo cuenta con 12 líneas, 195 estaciones y una red de más de 226 kilómetros, de acuerdo con las cifras oficiales del Metro. Diez líneas utilizan tecnología neumática y dos son de rodadura férrea: la Línea A y la Línea 12.

Moreno aprovechó la conmemoración para trasladar el aniversario del Metro al terreno político y cuestionar la capacidad de los gobiernos actuales para desarrollar infraestructura de gran escala. Señaló que una obra de esta magnitud requiere no solamente recursos económicos, sino también planeación, mantenimiento permanente y gobiernos capaces de tomar decisiones con una visión de largo plazo.

El líder priista sostuvo que el Metro fue concebido para atender durante generaciones las necesidades de movilidad de la capital, pero advirtió que ninguna infraestructura puede mantenerse por sí misma. Por ello, planteó que el reto no debe limitarse a presumir las obras realizadas en el pasado, sino garantizar presupuesto, mantenimiento y modernización para evitar su deterioro.

“A los priistas nos podrán amar o nos podrán odiar, pero ustedes saben que cuando el PRI gobierna las cosas sí funcionan”, afirmó Moreno, quien presentó al Metro como una de las principales evidencias de la capacidad de su partido para construir infraestructura pública.

El mensaje adquiere además una dimensión política rumbo a la disputa electoral y al reposicionamiento del PRI como fuerza de oposición, al utilizar una obra emblemática de la capital para contrastar los resultados de administraciones anteriores con la situación actual del transporte público.

Moreno concluyó que, a 57 años de la puesta en operación del primer tramo del Metro, la lección debe ser volver a “pensar en grande”, invertir en infraestructura y garantizar que las obras públicas funcionen y perduren. Para el dirigente priista, la historia de la red del Metro constituye una muestra de lo que, a su juicio, significa gobernar con visión de largo plazo y capacidad para concretar grandes proyectos.

La celebración por los 57 años del Metro se convirtió así, para el dirigente priista, en una reivindicación política del legado de los gobiernos de su partido y en un llamado a recuperar la capacidad de construir grandes obras de infraestructura para la Ciudad de México.