Durante el análisis del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en materia de política económica, los grupos parlamentarios representados en el Senado de la República confrontaron sus diagnósticos sobre el desempeño económico del país, con posiciones que fueron desde la defensa de los resultados alcanzados por la administración federal hasta severos cuestionamientos por el estancamiento, el poder adquisitivo de las familias, la inseguridad y la dependencia del mercado estadounidense. Por Morena, el senador Emmanuel Reyes Carmona destacó que México se consolidó como el principal socio comercial de Estados Unidos y defendió una estrategia basada en el diálogo, la defensa de la soberanía y la diversificación de las relaciones comerciales, al poner como ejemplo el Acuerdo Global Modernizado con la Unión Europea. Afirmó que, frente al escenario geopolítico internacional, el país ha respondido con unidad y serenidad, colocando como prioridades la protección de los productos mexicanos, los empleos y la soberanía, bajo la premisa de que el crecimiento económico debe ser un instrumento para alcanzar el bienestar. En contraste, el panista Miguel Márquez Márquez sostuvo que el crecimiento no se traduce necesariamente en bienestar para las familias, al señalar que 31.9 por ciento de los mexicanos se encuentra en pobreza laboral y que un millón 250 mil trabajadores retiraron recursos de sus Afores por desempleo entre enero y julio. El legislador también alertó sobre el contrabando y la subvaluación de mercancías y pidió proteger a los productores nacionales, además de advertir que la negociación del T-MEC enfrenta un horizonte complicado.

Desde el Partido Verde, el senador Carlos Humberto Suárez Flores reconoció resultados en materia económica, pero advirtió que persisten desafíos derivados del giro proteccionista del comercio internacional y de la elevada concentración de las exportaciones mexicanas en un solo mercado. Consideró indispensable preservar y fortalecer los beneficios del T-MEC y confió en que el Plan México contribuya a reducir esa dependencia. La posición del PRI fue más crítica: la senadora Karla Guadalupe Toledo Zamora cuestionó que el Segundo Informe presente un país de crecimiento, inversión y proyectos que, desde su perspectiva, no corresponde con la realidad cotidiana de las familias, los jóvenes y las pequeñas empresas. Señaló que durante 2025 la economía se estancó y acusó que la incertidumbre generada por cambios regulatorios, así como la inseguridad y la extorsión, se han convertido en obstáculos para quienes producen, trabajan e invierten. Por el PT, Alejandro González Yáñez defendió la política económica de la actual administración y sostuvo que existen indicadores favorables, entre ellos una inflación controlada, fortalecimiento del peso, una baja tasa de desempleo, balanza comercial positiva y una inversión extranjera directa de 35 mil millones de dólares en el primer semestre de 2026. Finalmente, Movimiento Ciudadano, a través del senador Francisco Daniel Barreda Pavón, demandó que el crecimiento económico se traduzca en oportunidades concretas para el sureste y particularmente para Campeche y Ciudad del Carmen, mediante diversificación productiva, inversiones permanentes, generación de empleos y fortalecimiento de las empresas locales. El debate dejó así expuestas dos visiones contrapuestas: la del oficialismo, que reivindica estabilidad, inversión y crecimiento como avances de la transformación, y la de la oposición, que reclama que esos indicadores se reflejen de manera tangible en el ingreso de las familias, el empleo, la seguridad y las condiciones para producir.