Con motivo del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el Senado de la República se convirtió en escenario de un amplio debate sobre el rumbo de la política exterior mexicana. Las distintas fuerzas políticas representadas en la Cámara Alta coincidieron en la relevancia estratégica de la relación con Estados Unidos, pero exhibieron profundas diferencias sobre la manera en que el gobierno federal ha enfrentado las presiones internacionales, las negociaciones comerciales y la defensa de la soberanía nacional.

Durante la presentación de sus posicionamientos, Morena y sus aliados defendieron la estrategia impulsada por la actual administración, mientras que PAN, PRI y Movimiento Ciudadano cuestionaron los resultados y señalaron particularmente las tensiones con Washington y las condiciones bajo las cuales se han desarrollado las negociaciones comerciales.

Por Morena, el senador Alejandro Murat Hinojosa sostuvo que la presidenta Claudia Sheinbaum ha establecido con claridad los principios que guían la política exterior mexicana. Entre ellos destacó la libre autodeterminación de los pueblos, la no intervención, la solución pacífica de las controversias y la promoción de los derechos humanos, la seguridad, la paz y la cooperación internacional.

El legislador morenista colocó especial énfasis en la relación bilateral con Estados Unidos, considerada fundamental para los intereses económicos, sociales y de seguridad de México. Señaló que uno de los principales objetivos ha sido la defensa de los millones de connacionales que viven en territorio estadounidense, así como el fortalecimiento de la cooperación en materia de seguridad.

Según Murat Hinojosa, el trabajo conjunto entre ambos países ha permitido avances en la reducción del tráfico de fentanilo y armas. En materia económica, aseguró que las conversaciones relacionadas con el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) avanzan por la ruta correcta.

Desde una posición completamente distinta, la senadora panista Imelda Sanmiguel Sánchez acusó al gobierno federal de conducir la política exterior mediante una estrategia que calificó de “improvisada, ideológica y llena de contradicciones”.

La legisladora del PAN consideró que el Segundo Informe de Gobierno presenta una visión alejada de la realidad que enfrenta el país. A su juicio, aunque el documento oficial destaca conceptos como liderazgo, soberanía y cooperación internacional, omite los errores y conflictos diplomáticos que, sostuvo, han marcado a la administración.

Sanmiguel Sánchez también cuestionó el manejo de las embajadas mexicanas. Afirmó que algunas representaciones diplomáticas han sido utilizadas como espacios para colocar a políticos cercanos al poder, pese a que se trata de responsabilidades que requieren experiencia, capacidad y honestidad.

En contraste, la senadora María del Rocío Corona Nakamura, del Partido Verde Ecologista de México, defendió la política exterior del gobierno federal. Señaló que México debe construir “puentes y no muros”, mediante una estrategia basada en la coordinación con otras naciones, pero sin subordinación.

La legisladora sostuvo que México no es colonia de ningún país y que la soberanía nacional debe mantenerse como principio fundamental de la actuación internacional. En ese sentido, reconoció el trabajo encabezado por la presidenta Sheinbaum y afirmó que éste se desarrolla bajo el marco de la Constitución Política.

El debate adquirió un tono particularmente crítico con la intervención de la senadora priista Mely Romero Celis. La legisladora puso el foco en las negociaciones comerciales con Estados Unidos y cuestionó que, mientras el oficialismo asegura que el T-MEC está a salvo, los productores mexicanos enfrentan consecuencias derivadas de las decisiones arancelarias.

Romero Celis sostuvo que cada negociación de aranceles implica concesiones frente a Washington y que estas decisiones terminan repercutiendo en agricultores y ganaderos nacionales. Por ello, consideró insuficiente invocar la soberanía en el discurso político.

Para la senadora del PRI, México requiere una política exterior que trascienda los intereses de un gobierno o un sexenio. Planteó que ésta debe convertirse en una política de Estado capaz de defender al productor nacional, garantizar condiciones de competencia justa y ampliar los mercados internacionales para reducir la dependencia económica de Estados Unidos.

Desde el Partido del Trabajo, Yeidckol Polevnsky Gurwitz respaldó la estrategia de la Cuarta Transformación y afirmó que México ha recuperado en el escenario internacional los principios constitucionales que históricamente han regido su política exterior.

Polevnsky reconoció la visión y firmeza de Claudia Sheinbaum, particularmente por colocar la soberanía, la dignidad nacional y el bienestar de la población en el centro de las decisiones internacionales. También destacó el trabajo del secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco Álvarez, al considerar que ha contribuido a fortalecer el diálogo político, la defensa de los intereses nacionales y la presencia de México en organismos regionales y multilaterales.

Movimiento Ciudadano, por su parte, puso el acento en la creciente presión proveniente de Estados Unidos. La senadora Amalia García Medina consideró que la relación bilateral atraviesa una etapa “extremadamente tensa y compleja”, en un contexto en el que Washington utiliza distintos temas como instrumentos de presión.

García Medina señaló particularmente el uso de los aranceles y la migración como mecanismos de negociación, además de las acusaciones y señalamientos relacionados con grupos de la delincuencia organizada. A su juicio, estos factores han convertido la relación bilateral en un terreno de constantes presiones.

La senadora de MC afirmó que México enfrenta un escenario en el que el enorme poder de Estados Unidos puede utilizarse para imponer condiciones y amenazar, en lugar de privilegiar acuerdos. En ese contexto, hizo referencia a lo que denominó la “doctrina Donroe”, como una expresión de la política de presión estadounidense hacia la región.

Así, el debate en el Senado dejó en evidencia que la política exterior es uno de los terrenos donde el gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta posiciones encontradas. Mientras Morena, PT y PVEM destacan la defensa de la soberanía, la cooperación internacional y la recuperación de los principios constitucionales, PAN, PRI y MC advierten sobre contradicciones, concesiones y una creciente presión estadounidense.