Con la intención de convertir el conocimiento científico en soluciones, productos y nuevas oportunidades de negocio, tres egresados de la Licenciatura en Biotecnología de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) unieron sus experiencias profesionales y empresariales para crear una Asociación de Biotecnología.
La iniciativa es impulsada por Karime Guillén Libien, Isaac López Arana y Alejandro Reza Hernández, fundadores de Rearvora, Rapax y Mezcal Cerro de la Serpiente, respectivamente, quienes encontraron en su formación universitaria un punto de coincidencia que ahora pretenden trasladar a un espacio de colaboración abierto a estudiantes, investigadores y profesionistas de las distintas ramas de la biotecnología.
El propósito de la asociación es generar sinergias entre proyectos, acompañar a quienes buscan desarrollar iniciativas científicas y empresariales y contribuir a que el Estado de México pueda posicionarse como un referente nacional e internacional en materia de innovación biotecnológica.
Alejandro Reza explicó que el origen de esta propuesta se encuentra en la necesidad de ampliar los espacios en los que los conocimientos adquiridos durante la formación profesional puedan convertirse en proyectos con aplicaciones concretas. La biotecnología, destacó, tiene la capacidad de intervenir en diferentes sectores, atender problemáticas y generar productos con valor agregado.
“Entendimos que podríamos hacer cosas diferentes; de ahí surge esta necesidad de asociatividad para poder generar sinergias entre proyectos biotecnológicos y con otros emprendedores, para que el ecosistema se nutra”, señaló.
La experiencia de los propios fundadores refleja la amplitud de esta disciplina científica. Desde diferentes áreas, sus empresas han desarrollado propuestas relacionadas con el aprovechamiento de recursos naturales, la propagación vegetal y la transformación de residuos, demostrando que la biotecnología puede tener aplicaciones que van mucho más allá del ámbito académico.
Isaac López detalló que Rapax está enfocada en la micropropagación de plantas, una técnica que permite multiplicar especies vegetales bajo condiciones controladas y que puede responder a las necesidades de diversos sectores productivos.
Por su parte, el trabajo de Alejandro Reza está vinculado con la industria del mezcal y el aprovechamiento de los agaves. Su actividad también contempla la propagación de plantas, el aprovechamiento de residuos generados por fábricas y destilerías, así como el desarrollo de investigación relacionada con estas especies.
En el caso de Karime Guillén, su experiencia empresarial se ha concentrado en el aprovechamiento de residuos orgánicos para transformarlos en bioingredientes funcionales de alto valor. Estos materiales pueden encontrar aplicaciones en productos de cuidado personal y limpieza, además de biomateriales y biofertilizantes.
La diversidad de estos proyectos constituye, para los fundadores, una muestra del potencial que existe cuando distintas áreas de la biotecnología convergen. La asociación busca aprovechar precisamente esa variedad para promover colaboraciones que puedan abarcar desde la investigación y el mejoramiento de especies hasta el diseño, desarrollo y comercialización de nuevos productos.
Uno de los principales retos que identificaron los egresados se encuentra en el proceso que lleva una idea científica desde el laboratorio hasta el mercado. En particular, estudiantes y jóvenes biotecnólogos pueden contar con productos o prototipos que técnicamente funcionan, pero carecer de conocimientos relacionados con comercialización, modelos de negocio, mercado o estrategias para hacer viable una empresa.
En ese punto, la experiencia empresarial de los fundadores pretende convertirse en una herramienta de acompañamiento.
“Tenemos muchísima experiencia empresarial. Vemos algunos proyectos de los estudiantes y creemos que puede sobresalir, pero muchas veces los estudiantes tienen el producto, pero no saben a quién venderlo y es ahí donde entramos nosotros porque podemos ayudar en el desarrollo de sus proyectos”, afirmó Isaac López.
La intención, por tanto, no se limita a reunir a profesionales del sector, sino a construir una comunidad capaz de conectar el conocimiento generado en las universidades y centros de investigación con las necesidades del mercado y de la sociedad.
Karime Guillén señaló que la convocatoria de la asociación está dirigida a estudiantes, investigadores y profesionistas interesados en intercambiar conocimientos, establecer colaboraciones y desarrollar propuestas con potencial de impacto.
“Lo que queremos es que todos los biotecnólogos tengan un espacio donde podamos compartir y colaborar. A nivel mundial, el sector empresarial busca la innovación biotecnológica y desde la asociación es posible impulsarla mediante propuestas de alto impacto”, enfatizó.
La propuesta surge en un momento en el que la innovación biotecnológica tiene presencia creciente en sectores como la agricultura, la industria alimentaria, los materiales, la protección ambiental, la salud y el aprovechamiento sustentable de recursos. En ese contexto, la vinculación entre ciencia y emprendimiento representa una oportunidad para que el conocimiento especializado pueda traducirse en soluciones con aplicaciones productivas.
Para los tres egresados de la UAEMéx, el desafío consiste en construir un ecosistema en el que los proyectos no permanezcan únicamente como investigaciones o prototipos, sino que encuentren acompañamiento para avanzar hacia su implementación.
La Asociación de Biotecnología plantea así una ruta basada en la colaboración: conectar talento, experiencia, investigación y emprendimiento para impulsar nuevas iniciativas. La apuesta es que los biotecnólogos cuenten con un espacio para compartir conocimientos y, al mismo tiempo, con herramientas para transformar sus ideas en proyectos sostenibles.

