Hablar de salud mental también es una manera de prevenir. Bajo esta premisa, la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) impulsó una campaña de Salud Mental y Prevención del Suicidio, con la que buscó acercar información, orientación y herramientas de intervención a integrantes de distintos sectores de su comunidad universitaria.
La estrategia fue desarrollada a través del Programa de Orientación Psicológica de la Dirección de Salud Universitaria y tuvo como uno de sus principales objetivos colocar la salud mental en el centro de la conversación universitaria, no únicamente desde la atención de las problemáticas existentes, sino también desde la prevención, el acompañamiento y la construcción de espacios capaces de responder ante situaciones de vulnerabilidad.
Para René Reyes Hernández, coordinador del Programa de Orientación Psicológica, uno de los mayores desafíos en materia de salud mental continúa siendo romper el silencio. Los estigmas, prejuicios y mitos que persisten alrededor de estos temas pueden convertirse en obstáculos para que una persona reconozca que necesita ayuda o decida buscar acompañamiento especializado.
En este sentido, promover conversaciones abiertas permite generar condiciones para detectar oportunamente posibles situaciones de riesgo, fortalecer las redes de apoyo y facilitar el acceso a servicios profesionales. La prevención, explicó el especialista, requiere que la comunidad universitaria cuente con información confiable y aprenda a identificar cambios que puedan indicar que una persona atraviesa por una situación que demanda atención.
Durante las actividades se difundieron contenidos científicos relacionados con la salud mental y se proporcionaron herramientas para reconocer algunas señales de alerta. Entre ellas se encuentran el aislamiento social y cambios abruptos e intensos en el comportamiento o en los niveles de actividad de una persona.
La identificación de estos cambios no implica realizar diagnósticos, sino prestar atención, escuchar y, cuando sea necesario, orientar hacia los servicios profesionales disponibles. Para ello, también resulta relevante considerar factores como los antecedentes familiares y la existencia de redes de apoyo sólidas.
Reyes Hernández destacó además la necesidad de acudir a fuentes confiables de información, particularmente ante la presencia de ideas equivocadas y prejuicios que pueden minimizar las problemáticas de salud mental o dificultar que quienes las experimentan reciban atención oportuna.
La campaña contempló actividades diferenciadas de acuerdo con las características y necesidades de los distintos espacios universitarios. Entre las acciones realizadas se incluyeron actividades de difusión, talleres enfocados en el fortalecimiento de la resiliencia y la flexibilidad cognitiva, conferencias y propuestas relacionadas con la inclusión, la perspectiva de juventudes y la prevención del consumo de sustancias.
Uno de los ejercicios que formó parte de esta estrategia fue el concurso de fotografía “Momentos que sostienen”, una iniciativa que invitó a integrantes de la comunidad universitaria a expresar, mediante imágenes, aquellos momentos, vínculos, experiencias o elementos que identifican como fuentes de apoyo y protección frente a circunstancias complejas.
La propuesta permitió trasladar la conversación sobre salud mental a un terreno cotidiano: aquello que sostiene a las personas en momentos difíciles y que puede contribuir a enfrentar situaciones de vulnerabilidad. De esta manera, el bienestar emocional fue abordado no solamente desde la perspectiva de la atención profesional, sino también desde la importancia de los vínculos y las redes de acompañamiento.
Las actividades se realizaron tanto de manera presencial como en línea, con la intención de ampliar su alcance dentro de la comunidad universitaria. Entre los espacios que participaron se encontró la Clínica Multidisciplinaria de la Salud, donde se desarrollaron acciones vinculadas con esta jornada.
Sin embargo, la Universidad subrayó que la prevención de las problemáticas de salud mental no puede limitarse a campañas o actividades específicas. Se trata de una responsabilidad compartida que involucra a autoridades, personal docente y administrativo y estudiantes.
Construir entornos universitarios más empáticos y seguros implica reconocer las distintas circunstancias que pueden afectar a las personas, escuchar sin prejuicios y favorecer condiciones en las que pedir ayuda no sea motivo de estigmatización. También supone fortalecer las redes de apoyo y generar respuestas institucionales ante situaciones que requieren acompañamiento.
En este contexto, el Programa de Orientación Psicológica mantiene disponibles sus servicios para quienes necesiten apoyo. Las y los integrantes de la comunidad universitaria pueden solicitar atención mediante los canales institucionales y localizar al personal o consultorio de psicología más cercano a su espacio académico.
Con esta campaña, la UAEMéx reforzó el mensaje de que hablar, escuchar y acompañar son acciones que pueden contribuir a la prevención. La institución planteó así una visión de la salud mental sustentada en información científica y confiable, participación colectiva, derechos humanos, perspectiva de juventudes e impulso de redes de apoyo.
Romper el silencio, en este escenario, significa mucho más que hablar de un tema que durante años ha estado rodeado de prejuicios. Significa abrir espacios para escuchar, reconocer señales de alerta, acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles y acercarles a las alternativas de atención disponibles.

