Dos hermanas siamesas que nacieron unidas por la cabeza fueron separadas con éxito después de una compleja cirugía que duró más de 24 horas en un hospital infantil de Missouri, Estados Unidos. Hiyab y Wuhbto, de dos años, fueron sometidas a la intervención el 24 y 25 de febrero de este año en el SSM Health Cardinal Glennon Children’s Hospital de San Luis. Seis meses después, los especialistas cuentan cómo fue el procedimiento médico y la rehabilitación que están haciendo las nenas para desarrollar las funciones cerebrales adecuadas.
El procedimiento requirió la participación de una decena de especialistas de distintas disciplinas y permitió separar sus cráneos después de que las niñas permanecieran unidas desde su nacimiento. Según informó ABC News, ambas continúan con su recuperación en un centro de rehabilitación.
«Todavía es demasiado pronto para saber con exactitud cómo será su desarrollo a largo plazo, pero lo que sí sabemos es que ahora tienen oportunidades que no habrían sido posibles sin esta intervención«, explicó la doctora Joanna Kemp, jefa de neurocirugía del hospital, durante una conferencia de prensa.
De Etiopía a Missouri: un viaje de 12.800 kilómetros
El caso de las mellizas ameritó una increíble logística desde mucho antes de que ingresaran al quirófano. «Los padres son del campo de Axum, un lugar histórico en Etiopía donde comienza la civilización antigua del país. Los padres no podían hacer nada«, cuenta Abebe Fantahun, director de la fundación LOLA Children’s Home de Etiopía, quien conoció el caso de las siamesas en septiembre de 2024.
Lewis Wall, un médico obstetra y ginecólogo, se enteró del caso por Fantahun y se puso en contacto con Andrew White, jefe de Pediatría del SSM Health Cardinal Glennon Children’s Hospital de San Luis, al otro lado del mundo. White recuerda que su colega le dijo: «Andy, tenemos una situación desafiante; tenemos un par de gemelas unidas para las que no tenemos la experiencia necesaria para ayudar. Están unidas por la cabeza y vamos a necesitar un equipo sofisticado para ayudar a separar a estas niñas, si es que se puede hacer».
A partir de ese momento, se pusieron en marcha todos los preparativos para que las bebas viajaran de África a Estados Unidos. Arribaron en marzo de 2025, cuando tenían apenas un año, para iniciar la preparación para la cirugía.
Preparar una cirugía extraordinaria: decenas de estudios, modelos 3D y 24 horas en el quirófano
«Sabíamos que esto tomaría meses o hasta un año de tiempo quirúrgico, ya que necesitábamos tomografías computarizadas, resonancias magnéticas, angiogramas y una gran variedad de pruebas distintas», explica la jefa de neurocirugía, Joanna Kemp.
Su colega, el doctor Phillipe Mercier explica: «El desafío aquí era separar las venas de las niñas, y consideramos que habíamos llegado a un punto en el que se habían separado tantas venas grandes como se creía necesario, lo cual tomó alrededor de cinco operaciones«. Para prepararse, el equipo médico realizó varios modelos impresos en 3D del cráneo de las bebas.
«Nuestro cirujano plástico tuvo que planificar la colocación de expansores de tejido (globos debajo del cuero cabelludo) para expandirlo de modo que tuviéramos suficiente piel para cerrar a las niñas al final», explicó Mercier.
Durante la extensa cirugía el equipo médico tuvo que sopesar numerosos riesgos para las pacientes. «Con la manipulación cerebral hay muchas arritmias cardíacas y altibajos en la presión arterial, lo cual fue muy complicado, pero logramos manejar todo eso durante largas horas», relató la anestesióloga Naila Ahmad.
El siguiente paso: la rehabilitación
Actualmente, las bebas reciben servicios de rehabilitación en el Ranken Jordan Pediatric Bridge Hospital, ubicado en Maryland Heights, Missouri. Allí trabajan con especialistas que las ayudan a desarrollar habilidades cotidianas y a adaptarse a su nueva situación.
«Ahora pueden, por ejemplo, participar en terapias personalizadas, realizar actividades cotidianas que no podían hacer mientras estaban unidas, como sentarse erguidas, y eventualmente aprenderán a ponerse de pie y caminar», señaló el doctor Nick Holekamp, director de transformación sanitaria de Ranken Jordan, según ABC News.
El especialista agregó que las niñas ya aprenden a comer, hablar, socializar y jugar con otros niños, incluso entre ellas. «Es realmente extraordinario», afirmó.
Fuente: agencias

