Convertir a la universidad en un espacio seguro, incluyente y sustentado en la paz requiere de la participación activa de toda la comunidad, así como de mecanismos que privilegien el diálogo, la escucha y el reconocimiento de la diversidad, afirmó la rectora de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Martha Patricia Zarza Delgado.
Durante un acto realizado en la Sala “Dr. Gustavo Baz Prada” del Edificio de Rectoría, la titular de la máxima casa de estudios mexiquense recibió la Bandera de la Paz, presentó el Decálogo de Espacios Seguros y de Paz y suscribió una Carta de Intención con las Embajadoras Internacionales por la Paz, Alicia Cabezudo y Carolina Alanís Moreno.
Las actividades se desarrollaron como parte de la Gira por la Paz y en el contexto del Día Internacional de la Paz, con el propósito de fortalecer las acciones institucionales encaminadas a consolidar una cultura de paz dentro de la Universidad.
Zarza Delgado señaló que la construcción de una sociedad solidaria, resiliente y participativa comienza por reconocer la diversidad como una fortaleza y garantizar condiciones para el desarrollo integral de las personas.
En este sentido, sostuvo que las universidades públicas enfrentan el desafío de transformar sus espacios cotidianos en lugares donde prevalezcan la empatía, la seguridad y la paz. Para ello, planteó la necesidad de superar prácticas basadas en la verticalidad y las decisiones autoritarias, para avanzar hacia modelos sustentados en la igualdad sustantiva y la participación de la comunidad.
La rectora también destacó la relevancia que tuvieron el diálogo y la construcción de confianza durante la atención del más reciente conflicto interno de la institución. De acuerdo con su planteamiento, esa experiencia evidenció la necesidad de contar con mecanismos permanentes de escucha y participación que permitan atender las diferencias y preservar la vida institucional.
Ante un escenario social caracterizado por la polarización, los conflictos y el debilitamiento del tejido social, Zarza Delgado consideró que las universidades públicas tienen una responsabilidad particular en la promoción de la cohesión social, la pluralidad y la confianza institucional.
Entre las acciones que impulsa la UAEMéx en esta materia mencionó el Protocolo para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar los Tipos y Modalidades de Violencia, la política institucional para la consolidación de la Universidad Cuidadora, la iniciativa Rizomas para la Igualdad y programas académicos como las maestrías en Estudios para la Paz y el Desarrollo y en Género, Sociedad y Políticas Públicas.
Durante el encuentro, Carolina Alanís Moreno reconoció el trabajo que realiza la UAEMéx en materia de Cultura de Paz y subrayó que la presentación del Decálogo de Espacios Seguros y de Paz representa un compromiso que debe ser asumido por estudiantes, docentes, personal administrativo y autoridades.
Explicó que la Carta de Intención busca reforzar las acciones que ya se desarrollan en la Universidad y sus espacios académicos. En tanto, la Bandera de la Paz fue entregada como símbolo del compromiso adquirido durante la jornada, con lo que la UAEMéx se incorpora como institución embajadora internacional de la paz.
Posteriormente, Alicia Cabezudo impartió la ponencia “La importancia de la construcción de Cultura de Paz en el contexto educativo. Retos y desafíos”, en la que planteó una concepción de la paz que va más allá de la ausencia de conflictos.
La especialista señaló que construir paz implica trabajar en favor de la justicia, la igualdad, la equidad, la solidaridad, la cooperación, el reconocimiento de la diversidad y la participación ciudadana.
Cabezudo destacó además las aportaciones surgidas desde el denominado sur global —que comprende regiones de África, América Latina, Asia y Medio Oriente—, donde se han desarrollado perspectivas vinculadas con el análisis de las estructuras de poder, la participación ciudadana y la reivindicación de las culturas originarias.
En ese contexto, atribuyó a las universidades un papel central como espacios de formación, pensamiento crítico y construcción colectiva de alternativas frente a los conflictos sociales.
La académica sostuvo que la paz es un proceso histórico y contextualizado, orientado al bienestar, la igualdad y el bien común. Por ello, uno de los desafíos para las instituciones educativas consiste en desarrollar metodologías capaces de formar ciudadanía consciente, sensible y responsable, con herramientas para analizar su entorno y participar en su transformación.

