El coordinador de los senadores del PRI, Manuel Añorve, calificó como un hecho de “enorme gravedad” el ataque con coche bomba ocurrido en Ojocaliente, Zacatecas, y retomó las declaraciones del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, quien señaló que el atentado representa un ejemplo de la violencia que las organizaciones criminales están dispuestas a ejercer contra las comunidades.
A través de su cuenta de X, el legislador priista sostuvo que frente a este tipo de agresiones son indispensables la inteligencia, la coordinación institucional y la cooperación internacional. En particular, planteó que México debe mantener y fortalecer el intercambio de información con Estados Unidos y otros países para combatir el tráfico de armas y dinero, así como para identificar y desmantelar las estructuras financieras y operativas de las organizaciones criminales.
Añorve señaló que el ataque ocurrido en Zacatecas debe ser considerado dentro de un contexto de violencia contra corporaciones de seguridad. El atentado contra la comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente, registrado el 30 de agosto, dejó 11 personas lesionadas y daños en viviendas, vehículos e instalaciones. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó posteriormente que las investigaciones vinculaban el hecho con una disputa entre células del CJNG y el Cártel del Pacífico por el control de rutas, territorios y actividades ilícitas.
El coordinador priista advirtió que la respuesta del Estado debe involucrar todas sus capacidades de inteligencia, investigación y procuración de justicia. En ese sentido, sostuvo que no debe existir protección política ni impunidad frente a quienes participen o colaboren con estructuras criminales, y planteó que la prioridad debe ser proteger a las familias mexicanas y evitar que atentados de esta naturaleza vuelvan a ocurrir.
Las declaraciones de Añorve se producen después de que Ronald Johnson calificara públicamente el ataque de Ojocaliente como un hecho relacionado con organizaciones que, desde la perspectiva expresada por el diplomático estadounidense, ejercen violencia contra las comunidades. El pronunciamiento también ha generado un debate sobre la cooperación de seguridad entre México y Estados Unidos y sobre los mecanismos de intercambio de información para enfrentar al crimen organizado.

