La deuda del Gobierno federal con la industria farmacéutica asciende actualmente a alrededor de 14 mil millones de pesos, de acuerdo con Rafael Gual, director general de la Cámara Nacional de la Industria Farmacéutica, Canifarma, quien señaló que los pasivos se han acumulado desde años anteriores y que una parte importante corresponde al IMSS-Bienestar.

Durante su participación en la conferencia realizada con motivo del 16 Congreso Nacional Farmacéutico, organizado por la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias, Gual explicó que la prioridad del sector es que se cubran primero los adeudos correspondientes a 2025 y 2026, para posteriormente avanzar en la revisión y liquidación de las facturas pendientes de 2024 y ejercicios anteriores.

El directivo reconoció que se han registrado avances en los pagos, aunque consideró que éstos no se han realizado al ritmo que requiere la industria. Señaló que existe el compromiso de cubrir durante este año la parte más importante de los adeudos recientes.

La situación adquiere relevancia porque los laboratorios continúan suministrando medicamentos e insumos al sistema público de salud, aun cuando existen facturas pendientes de pago. Para las empresas, especialmente aquellas con una alta participación en las compras gubernamentales, la falta de liquidez puede presionar su flujo de efectivo y complicar la operación cotidiana.

Gual sostuvo que el problema no se limita a facturas antiguas, pues también existen adeudos relacionados con medicamentos e insumos entregados durante 2025 y 2026. La industria espera que estos compromisos sean atendidos antes de concentrarse en los pasivos acumulados de ejercicios anteriores.

El reclamo también ha sido planteado por otros representantes del sector farmacéutico. Juan de Villafranca, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Laboratorios Farmacéuticos, AMELAF, señaló que las facturas pendientes están generando presión financiera en las empresas y particularmente en los laboratorios mexicanos.

De acuerdo con los representantes de la industria, uno de los principales focos de preocupación se encuentra en IMSS-Bienestar, debido al volumen de facturación pendiente. En contraste, han señalado que los pagos relacionados con el IMSS ordinario y el ISSSTE presentan un comportamiento diferente.

La discusión sobre los adeudos ocurre además en medio de los esfuerzos del Gobierno federal por regularizar las compras consolidadas de medicamentos y fortalecer los mecanismos de contratación, distribución y pago. El sector farmacéutico ha insistido en que la planeación de las adquisiciones debe permitir una mayor certeza para fabricantes, distribuidores e instituciones públicas.

El monto señalado por Canifarma también contrasta con cifras proporcionadas anteriormente por autoridades de la Secretaría de Salud, que habían reportado una reducción significativa de los pasivos reconocidos por el Gobierno federal. Esta diferencia refleja que existen distintos cortes, conceptos y periodos considerados en los cálculos de la deuda.

Más allá de la diferencia entre cifras, el punto de coincidencia es que persisten pagos pendientes a proveedores de medicamentos e insumos médicos, mientras la industria continúa participando en los procesos de adquisición pública.

Para las farmacéuticas, regularizar los pagos permitiría recuperar liquidez y reducir la presión financiera derivada de entregar productos sin recibir oportunamente la contraprestación correspondiente. Para el sistema público, resolver estos pasivos también representa un elemento relevante para mantener una relación estable con los proveedores y garantizar la continuidad de las adquisiciones.

Gual planteó que el objetivo inmediato debe ser avanzar en la liquidación de los adeudos de 2025 y 2026 y, una vez atendida esa parte, establecer una ruta para resolver los pendientes de 2024 y años anteriores.

El problema financiero entre el Gobierno y la industria farmacéutica se mantiene así como uno de los asuntos pendientes en la operación del sistema público de salud, particularmente por sus posibles efectos sobre el flujo de recursos de los laboratorios y sobre la continuidad de las cadenas de suministro de medicamentos e insumos.