La senadora mexiquense Mariela Gutiérrez Escalante propuso reformar el artículo 49 de la Ley General de Movilidad y Seguridad Vial para establecer reglas mínimas en todo el país que impidan a los conductores ocultar, alterar o hacer ilegibles deliberadamente sus placas vehiculares, una práctica que, además de facilitar infracciones de tránsito, puede obstaculizar la identificación de vehículos involucrados en delitos.
La legisladora advirtió que cada vez es más frecuente encontrar automóviles con placas cubiertas con cinta adhesiva, números raspados o despintados, micas oscuras o reflejantes, portabicicletas que bloquean la matrícula e incluso mecanismos electrónicos capaces de ocultarla o cambiar su posición.
Gutiérrez Escalante sostuvo que estas conductas no deben confundirse con el desgaste natural de una placa o con un descuido ocasional. Afirmó que, cuando existe una alteración deliberada, el objetivo puede ser evitar fotomultas, cámaras de vigilancia, controles de velocidad o la identificación del vehículo después de un accidente o de la comisión de un delito.
La senadora señaló que el Estado mexicano ha invertido recursos importantes en arcos carreteros, cámaras del C5 y sistemas tecnológicos de vigilancia, pero toda esa infraestructura pierde efectividad cuando una matrícula no puede ser leída porque fue cubierta o modificada intencionalmente.
En el caso del Estado de México, donde circulan casi 10 millones de vehículos, dijo que el problema adquiere particular relevancia, porque una placa ilegible puede romper la cadena de identificación y dificultar que las autoridades den seguimiento a un vehículo relacionado con un hecho ilícito, dejando a las víctimas en una situación de mayor vulnerabilidad.
La propuesta establece tres criterios. Primero, que todo conductor tenga la obligación de mantener limpias, visibles y legibles sus placas y engomado. Cuando se utilicen portabicicletas o portaequipajes, la matrícula deberá colocarse en la parte exterior del aditamento. Si la placa presenta deterioro natural por el paso del tiempo o las condiciones climáticas, el propietario deberá solicitar su renovación.
Segundo, plantea prohibir expresamente las alteraciones deliberadas, como utilizar micas oscuras, cintas adhesivas, modificar los caracteres de la matrícula o instalar dispositivos destinados a esconderla.
El tercer punto establece una diferencia entre descuido y dolo, con sanciones proporcionales. Para quien incurra por primera vez en una omisión, como circular con una placa sucia o deteriorada de manera natural, se aplicaría la sanción prevista por la autoridad local y el aseguramiento del vehículo quedaría reservado para casos de reincidencia.
En cambio, para quienes deliberadamente oculten o alteren la matrícula mediante cintas, micas o dispositivos diseñados para impedir su identificación, la propuesta plantea una respuesta más severa: retiro inmediato de la circulación y remisión del vehículo al depósito desde la primera infracción.
La iniciativa también contempla al transporte público. En estos casos, la alteración u ocultamiento deliberado de las placas de una unidad podría derivar en el retiro o la revocación definitiva de la concesión o permiso correspondiente.
La senadora Mariela Gutiérrez sostiene que la reforma busca establecer un criterio nacional que permita distinguir entre un simple descuido y una conducta intencional para evadir la vigilancia. El objetivo, plantea, es que las placas cumplan su función básica: identificar plenamente a los vehículos y contribuir tanto a la seguridad vial como a la investigación y persecución de delitos.

