Alejandro Lelo de Larrea

Los principales líderes del Partido del Trabajo (PT) en el país se sienten desplazados, maltratados porque Morena les pasó por encima en la designación del primer bloque de virtuales candidatos para las gubernaturas, lo que muy probablemente llevará a la ruptura de la alianza 2027, incluido en la Ciudad de México.

Las consecuencias de esa fractura podrían verse incluso en los próximos días, semanas, si es que el PT decide en el Congreso capitalino que sus cuatro diputados ya no avalen las iniciativas del oficialismo, que perdería la mayoría Constitucional. Se requieren 44 de 66, y actualmente la “4T” con sus aliados tiene 46 legisladores. Quedarían en 42.

En el PT están convencidos de que el movimiento de la cuarta transformación les debe mucho. El coordinador de los diputados, Ernesto Villarreal, cuando le pregunto si firma la frase de que sin el PT no habría cuarta transformación, responde contundente: “Sí, por supuesto que no habría cuarta transformación, o sería una totalmente distinta, porque el PT le ha dado, como Morena y como el Verde, han aportado cada uno su fortaleza, pero también sus ideales y sus principios. O sea, sería la 4T sin Andrés Manuel, entonces otra cuarta transformación, quizá no estuviéramos articulados, sin la visión estratégica que ha tenido la Presidenta de la Nación”.

El punto de quiebre más importante en la aportación del PT al movimiento lopezobradorista fue en el 2000. “Santiago Creel tuvo más votos como PAN, que Andrés Manuel como PRD, y los votos del PT, particularmente los del PT, pero de algunos otros partidos que se aliaron, hicieron la diferencia para que pudiera ganar (…) lo acompañamos en el 2006, lo acompañamos en los plantones de Reforma. El PT se sostuvo hasta último momento en el 2012, y por supuesto en el gran triunfo del año 2018”, recuerda Villarreal.

En el 2006, López Obrador no podía haber dicho que ganó, que le robaron la Presidencia, si no fuera por los votos del PT, porque oficialmente perdió por el 0.56%. Luego, entre 2006 y 2015, pasando por la elección de 2012, el financiamiento del PT fue clave para que pudiera subsistir el movimiento de AMLO, quien con esos recursos en ese periodo le dio tres vueltas al país.

En el inter, también fue clave para la actual jefa de Gobierno el respaldo del PT, porque de no ser porque postularon a Juanito para que, una vez ganando, declinara a favor de Clara Brugada, ella no habría sido –cuando menos no en 2009– jefa delegacional en Iztapalapa, y quién sabe si su proyecto político habría prosperado para gobernar dos veces más esa demarcación y de ahí obtener el importante cargo que ostenta hoy, incluso con posibilidades presidenciales hacia 2030.

Después del 2018 y a la fecha, sin los votos del PT, no se habrían logrado todas las reformas Constitucionales para el proyecto lopezobradorista. Y añade Villarreal: “La mayoría de los gobernadores que hoy tiene la 4T, la mayoría llegaron con la diferencia de votos que hace el PT. Hoy muchas de las gubernaturas, centenares de alcaldías, de diputados federales, locales, no estuvieran si no fuera por los votos del PT”.

A los petistas les duele más el desdén de Morena porque dicen que ese respaldo “ha sido una coalición programática con el lopezobradorismo y la cuarta transformación, de ideales, de objetivos, no meramente de intereses en común para ganar el poder por el poder”. Además, destaca que el PT “no está en el escándalo, no tiene señalamientos de estar relacionado con la delincuencia organizada”.

Al PT le interesa en la CDMX ir en alianza con sus candidatas propias en Xochimilco, Circe Camacho, y Álvaro Obregón, con Miriam Saldaña, además de varias diputaciones.

Pero si no hay alianza, remata Villarreal, no les preocupa gran cosa, porque “en muchas ocasiones hemos competido de manera individual, inclusive ahí hay un dilema: al PT le va mejor ir solo. De eso no tiene duda, porque hay 33 candidatos a diputados llamando a votar solo PT, y 16 para alcaldes, también llamando a votar PT; también gobernadores solo PT, de tal suerte que podemos ir solos, pero queremos seguir en el proyecto de la transformación”. Lo veremos.

PRECISIÓN: En la columna de este lunes cometí un error en el nombre de la presidenta del Patronato del DIF en la Alcaldía Coyoacán. El nombre correcto es Rosalinda Romero, a quien coloquialmente llaman Rosy los funcionarios de la demarcación.